El teletrabajo es la nueva normalidad

Gladys González
Gladys González PARA LA NACION
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24 de junio de 2020  • 00:08

La emergencia del Covid-19 ha significado múltiples cambios a nuestra forma de vida. El mundo del trabajo no ha sido ajeno a esos cambios. Empleadores y trabajadores a lo largo del mundo han debido adaptar sus modalidades de trabajo, en aquellos casos en que era posible, para preservar su propia salud y seguir produciendo. En nuestro país esta transformación se dio de manera recrudecida, con un aislamiento social preventivo y obligatorio que lleva más de 80 días, logrando que muchas prácticas laborales atraviesen el umbral que separa lo imposible de lo posible.

El teletrabajo estaba reservado a grupos reducidos de trabajadores, generalmente de empresas trasnacionales o actividades vinculadas a la Economía del Conocimiento. Poscoronavirus, las empresas que ya habían incursionado en el teletrabajo, están decididas a ampliar esta práctica, analizando cómo virtualizar sus procesos de trabajo. Empresas como Mercado libre o Santander han anunciado que podrían extender el teletrabajo para el 100% de su personal hasta por lo menos enero de 2021. A nivel global, el CEO de Twitter ha sorprendido a sus empleados informándoles que seguirán trabajando desde su casa para siempre.

El contexto del aislamiento torna difícil cualquier generalización acerca de cómo debe desarrollarse el teletrabajo. Conforme pasan las semanas, las familias van encontrando algo parecido a un equilibrio pero que aún, es muy incipiente: no hay límites en donde empieza la oficina y dónde terminan las tareas domésticas. De un momento a otro un padre o una madre pasan de cambiar pañales a una reunión de trabajo vía Zoom con su jefa. Más aún, numerosos almuerzos se han preparado mientras eternas reuniones de trabajo se llevan a cabo. Incluso los altibajos en términos de salud mental que pueden vivir las personas que viven solas en contexto de aislamiento tornan difícil cualquier análisis perdurable.

Pronto estaremos frente a una nueva normalidad que aún se está gestando y que va a necesitar de reglas claras para que el teletrabajo se desarrolle de manera segura y productiva para todos. Hablar de conectividad resulta casi obvio en esta modalidad, lo que se relaciona directamente con el derecho de todos y todas a estar conectado a internet y obliga al Estado a generar las condiciones para que ese derecho sea una realidad, no solo por cuestiones laborales sino también educativas y de libertad de expresión, entre otras.

Cómo mínimo, el teletrabajo debe continuar bajo la protección de las leyes laborales vigentes, teniendo certezas, entre otras, acerca de la duración de su jornada laboral

Los resultados del teletrabajo, como todo en esta vida, dependen de como dispongamos de esta nueva modalidad. Podemos construir empleos que nos permitan avanzar en la conciliación familiar, aumentar la productividad y satisfacción de los trabajadores respecto de su trabajo y reducir la elevada contaminación en los centros urbanos al minimizar el uso de automóviles y del transporte público para desplazarse a diario al trabajo, mejorando también considerablemente el tránsito y construyendo ciudades más sanas.

¿Qué debería establecerse en una norma que regule el teletrabajo para evitar que una oportunidad se constituya en un perjuicio para nuestra sociedad? Es un debate que nos merecemos dar de manera urgente en el marco del Congreso de la Nación. Cómo mínimo, el teletrabajo debe continuar bajo la protección de las leyes laborales vigentes, teniendo certezas, entre otras, acerca de la duración de su jornada laboral. En este sentido, debe garantizarse el derecho al descanso y a la desconexión. Asimismo, deben estar regulados los elementos de trabajo que le deberá proveer su empleador, así como un sistema de control que respete la privacidad de cada persona. Desde ya, una futura norma debe ser concebida como complementaria al sistema legal existente en materia laboral.

La nueva normalidad está a la vuelta de la esquina. No dejemos que nos tome por sorpresa. Tomemos nota, podemos llegar preparados.

Senadora nacional por la provincia de Buenos Aires (Cambiemos)

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