
En Suiza no se habla suizo
Lucila Castro LA NACION
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En la sección Espectáculos del 27 de noviembre, se comenta y califica como muy buena una película de procedencia suiza filmada en 2006, titulada en español Las chicas de la lencería . Lástima que en la ficha técnica que encabeza el artículo se cometa el error de decir que está «hablada en suizo». El idioma «suizo» no existe. En Suiza (o Confederación Helvética), se habla alemán, italiano, francés y romanche, este último considerado como cuarta lengua nacional a partir de 1938", escribe el doctor Rodolfo Héctor Ciccarella, farmacéutico y bioquímico, y en el mismo sentido se expresa la licenciada Andrea C. Testa.
Tienen razón los lectores. Uno podría pensar que con "suizo" se refieren al romanche, que es la más "suiza" de las lenguas oficiales de Suiza (en el sentido de que las otras se hablan también en otros países). El romanche, grisón, retorromance o retorromanche es una lengua romance (neolatina) que pertenece a las variedades lingüísticas réticas o retorrománicas, derivadas del latín hablado en la antigua región alpina de la Retia. El romanche grisón se habla en algunos pueblos del cantón suizo de los Grisones, un cantón trilingüe donde hablan también alemán e italiano. Pero esta película se desarrolla en la región de Emmental (valle del río Emme), que pertenece al cantón de Berna, y está hablada en alemán y en una variedad dialectal suiza del antiguo alemán. Tal vez con "suizo" hayan querido referirse a este dialecto germánico.
Lenguaje soez
Escribe Hugo A. Clivaggio:
"Siempre trato de abarcar en mi lectura todo el material que ofrece el diario. Con frecuencia me siento representado en los asuntos en que se define y toma posición. También me agradan las formas que caracterizan sus presentaciones. Cuando no coincido, apelo al sentido de tolerancia y pluralidad con que se debe convivir. Pero en el suplemento ADN Cultura del 22 de noviembre, a mi juicio, se exceden todos los límites de la ponderación y del buen gusto en la entrevista con alguien, Luis Alberto Spinetta, que en la tapa es presentado como uno de los artistas más originales y talentosos de la Argentina.
"Ni quiero entrar en los contenidos conceptuales. Me basta la grosería de las formas para experimentar un rechazo total. No puedo comprender cómo LA NACION, el mismo día que nos regala una nota de la jerarquía intelectual de Santiago Kovadloff en su sección principal, embadurna las páginas de ADN con expresiones soeces, vulgares y chabacanas. Creo que todo el esfuerzo del emprendimiento de ese suplemento se malogra con inclusiones de tan baja estofa.
"Si se piensa reincidir en ello, sugiero que se abra una sección especial dentro del suplemento, que se podría llamar «ADN Escatología», a fin de que el lector sea advertido y pueda eludir esos encuentros tan desagradables, como pisar las heces en las veredas que no respetan el «juego limpio». Se la podría ilustrar con una viñeta de la llamada obra maestra de Duchamp."
Los maestros de Siruela
"Vengo notando faltas de ortografía bastante evidentes en el diario. Una fue en la parte de espectáculos, en la crítica de la obra del Maipo con Jorge Lanata de hace unos domingos: escribieron «maestro Siruela». Otra fue en la sección «Para memoriosos»: «lobisón» en vez de «lobizón». Para que lo tengan en cuenta", amonesta María Rosa Villacé.
Es verdad que el diario tiene faltas de ortografía, pero no las que señala la lectora.
Como ya explicamos en otra oportunidad (21-2-2005), la locución maestro siruela no hace referencia al fruto del ciruelo, sino que proviene de una antigua expresión proverbial: "?como el maestro de Siruela, que no sabe leer y puso escuela". Siruela es un pueblo de la provincia extremeña de Badajoz y sus maestros seguramente son tan sabios como los de cualquier otro lugar, pero tuvieron la desgracia de caer en el dicho sólo porque Siruela rima con escuela .
En cuanto al hombre lobo, la palabra lobisón viene del portugués lobishome y está correctamente escrita con s .
Tiempos pasados
Escribe la profesora en letras Marina Esther Arater:
"¿Es correcto (o aceptable) el uso del pretérito del subjuntivo por el pretérito simple o compuesto del modo indicativo? Un ejemplo: «La pregunta que usted me formulara días pasados...». ¿O debería decirse: «La pregunta que usted me formuló...»? Otro ejemplo: «Don Pedro, quien fuera el alma de aquel lugar, al abandonar este mundo había roto...». En este caso, ¿no debería decirse: «Don Pedro, quien había sido el alma...»?"
El imperfecto de subjuntivo en -ra proviene del pluscuamperfecto de indicativo latino, y en español se considera aceptable su uso con valor de pluscuamperfecto de indicativo (por ejemplo, fuera por había sido ). Es un uso rebuscado y, por lo tanto, de mal gusto, y su generalización se debe a la mala influencia de cierto lenguaje burocrático que confunde pomposidad con elegancia. Sin embargo, no es incorrecto, por lo que la oración "Don Pedro, quien fuera el alma de aquel lugar, al abandonar este mundo había roto?" es fea pero aceptable.
En cambio, no es aceptable extender el uso del imperfecto de subjuntivo al perfecto de indicativo ( fuera por fue o, en el ejemplo de la lectora, formulara por formuló ). Esto, además de rebuscado y de pésimo gusto, es incorrecto.
Frío por la espalda
"Tengo una inquietud referida a la conjugación del verbo asolar . Oigo con demasiada frecuencia hablar de la caída de las bolsas de valores en Estados Unidos, por ejemplo, como de un mal que «asola las economías de los países emergentes», y me corre un frío por la espalda. ¿Debería abrigarme?", pregunta Griselda Castaño.
Si se trata de un mal que "asola", no debe abrigarse, sino todo lo contrario. Porque el verbo asolar que no diptonga, al que pertenece la forma asola , viene de sol y significa, dicho del calor, de una sequía, etcétera, ?secar los campos o echar a perder sus frutos´. Pero aquí no tiene sentido. En cambio, el otro verbo asolar , el que seguramente quieren usar en estos casos, el que significa ?destruir, arruinar, arrasar´, viene de la raíz de suelo y sí diptonga. Debe decirse que el mal "asuela" las economías de esos países, y entonces la lectora haría bien en ponerse un saquito.





