Estructura de nuestra población
En el año 2001, al terminar la convertibilidad, nuestra población era de 36,6 millones de habitantes y en 2015 de 43,2 millones, o sea que creció a un ritmo de 1,2 % anual en estos 14 años de populismo. En aquel momento la población activa era el 43,4 % de la población total y ahora es el 45,8 %, es decir que creció, pero sigue siendo una de las más bajas proporciones de población activa de Latinoamérica.
¿Qué fue lo que más creció? La ocupación formal en el sector público que aumentó en 86 % entre esos años en tanto que en el sector privado formal el incremento fue de 53 %, que también fue alto.
¿Qué fue lo que más disminuyó? El desempleo que bajó de 3,2 millones a 1,8 millones o sea en un 44 %.
¿Y la informalidad? A pesar del gran aporte de los precios de las materias primas que exportamos, la informalidad pasó de 3,5 millones a 4 millones entre esos años o sea que creció también lo que es incompresible. Lo que pasa es que si se tiene un “plan” hay que seguir siendo informal para seguir cobrándolo, y esta es la verdadera explicación de esta contradicción.

¿Qué conclusión sacamos de estas cifras? Que el aumento del empleo en el sector público es una consecuencia de que no se quería mostrar un desempleo global alto y como no se lograba aumentar el empleo formal privado más de lo que ya ocurrió, se decidió ir por el empleo público, como una manera de poder hacer un “relato” de que el desempleo había bajado. Posiblemente esto último fue inconsciente, pero es una forma de seguro de desempleo caro, pues lleva implícito todo un conjunto de cargas y además, como ocurrió mayormente en las provincias, es difícil de revertir.
El empleo formal público prácticamente se duplicó en relación al total de la población entre esos años, lo que ya muestra una de las mayores dificultades para su normalización, además del gran incremento del número de jubilados, con aportes o sin aportes, que se duplicaron entre esas fechas. Aquí está planteado el drama argentino: ¿cómo hacemos para mantener estas cifras y el nivel de consumo que han logrado esos grandes grupos sociales?
Ahora hay que trabajar para normalizar esta estructura ocupacional, aunque no se pronostica mucha acción en este sentido hasta después de las elecciones de medio término de 2017. El gobierno se ha fijado una meta de inversiones, que es lo que permitiría aumentar el empleo formal privado. Mientras esto no ocurra, el esquema se basará en el plan de obras públicas, que puede recuperar la ocupación de bastantes trabajadores del sector privado. Recordemos que hay 1,8 millones de desocupados, que es un número grande. ¡Argentinos, a las cosas! como dijo Jose Ortega y Gasset hace ya muchos años.


