Gerardo Chaumont, la apuesta del gobierno de Santa Fe para "disciplinar" a la policía

Ex gendarme, con experiencia en varios países, el nuevo secretario de Seguridad llega con un discurso duro en medio del avance narco
Ex gendarme, con experiencia en varios países, el nuevo secretario de Seguridad llega con un discurso duro en medio del avance narco
Germán de los Santos
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26 de octubre de 2014  

Gerardo Chaumont se hizo cargo de la Policía de Naciones Unidas de Puerto Príncipe el 16 de enero de 2010, cuatro días después del terremoto que arrasó a Haití, donde la tragedia dejó más de 250.000 muertos, una sociedad herida, y una ciudad de 700.000 habitantes desierta de policías y de autoridad.

Más de la mitad de los efectivos habían muerto, otros estaban atrapados bajo los escombros y los que habían logrado sobrevivir buscaban a sus familiares. Chaumont tenía pocos recursos para enfrentar la situación. "En ese primer momento de conmoción no sabía qué hacer. Por dónde empezar", recuerda. Este hombre de 67 años, que llegó en 2003 a subdirector nacional de Gendarmería y se retiró un año después de la fuerza, había entablado hacía un tiempo amistad en Chad con el fundador de Médicos Sin Fronteras, Bernard Kouchner. Un encuentro inesperado en medio del desierto en ese país africano forjó una relación que en Haití tuvo su recompensa. Kouchner fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores de Francia por el presidente Nicolas Sarkozy, que hizo en febrero de 2010 su primera visita a Haití tras el terremoto. Chaumont le pidió a Kouchner un favor: que Francia enviara una tropa de gendarmes, una fuerza muy capacitada, para enfrentar la compleja situación. El 80% de los efectivos que tenía Naciones Unidas pertenecían a 75 naciones diferentes, muchos ni siquiera sabían hablar francés ni creole, y era complejo actuar en el territorio.

Chaumont salió bien parado del desafío en Haití. "Logramos contener esa situación, que era tremenda", advierte. En 2011 se fue a su casa en las sierras de Córdoba a descansar, después de participar en misiones por distintas partes del mundo, como en el Congo, Costa de Marfil y Centroamérica. Hace poco menos de un mes sonó el teléfono y un amigo, Ricardo Spadaro, quien había sido su jefe en la Gendarmería, le propuso viajar a Santa Fe para hacerse cargo de la Secretaría de Seguridad de la provincia, su primer cargo público. Spadaro está al frente de la Secretaría de Análisis y Articulación de Procesos Interministeriales, un extenso nombre para un área en la que se analiza información de inteligencia. Es un momento difícil en Santa Fe, con un alto nivel de violencia en las calles de las principales ciudades y enfrentamientos territoriales entre bandas ligadas al narcotráfico. Un raid de venganzas regó de sangre zonas de Rosario, donde hasta la llegada de 2000 efectivos de la Gendarmería el 9 de abril pasado, se habían multiplicado los búnkeres, quioscos blindados, como puntos de venta de una cocaína barata y de mala calidad que se derramó por las barriadas durante los últimos tres años. Ante el golpe intenso del poder de la droga, el gobierno santafecino lanzó hace unos meses el plan Abre, con una inversión para los próximos dos años de 4000 millones en las zonas más golpeadas de Santa Fe y Rosario.

Bienvenida difícil

Chaumont aceptó la propuesta que le trasladó Spadaro del gobernador Antonio Bonfatti. El ex gendarme tiene un rol preciso y determinado: transformar una policía que, a pesar de contar con 18.000 efectivos, tiene alto nivel de ineficiencia y bolsones de corrupción, sobre todo en Rosario, que la hacen ingobernable.

La bienvenida fue dura. Tres días después de asumir, dos sicarios acribillaron de diez balazos a Luis Bassi, el padre de Luis Orlando "Pollo" Bassi, procesado por el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, líder de la banda Los Monos. A este hombre de 60 años asesinado el miércoles pasado le mataron dos hijos, Leonardo y Maximiliano, en esa esquina de Villa Gobernador Gálvez, en menos de un año. La policía no atrapó a nadie, como en el resto de los asesinatos por encargo.

El nuevo secretario de Seguridad ingresó en la Escuela de Gendarmería en 1966, y alcanzó allí el grado máximo en diciembre de 2000. En su carrera, cumplió funciones en Formosa, Chaco, Corrientes, Neuquén y Río Negro, y se formó en el exterior: en 1977 -el mismo año en que se recibió de psicólogo-, en la DEA, en los Estados Unidos, y entre 1990 y 1992, en Francia.

Chaumont piensa que, como en Haití, en Santa Fe hay que reconstruir la cadena de mandos dentro de la fuerza. Hermes Binner, ex gobernador y precandidato a presidente del Frente UNEN, señaló el día que asumió Chaumont que en la provincia "es necesaria una mayor militarización de la policía". Las declaraciones del presidente del Partido Socialista desligaron a los cuadros medios del gobierno de ciertos pruritos y especulaciones sobre el impacto que iba a tener en ese espacio la designación de un ex gendarme. El nuevo secretario de Seguridad tampoco dudó: "Si es por disciplina puedo decir que la policía se va a militarizar".

La cruda realidad trastoca los discursos. En 2007 parecía todo nuevo para el socialismo en el poder, no había ni siquiera Ministerio de Seguridad. Binner creó la cartera y nombró al criminólogo de la Universidad Nacional de Rosario Daniel Cuenca en ese puesto. Cuando el Frente Progresista llegó al poder tras 24 años de gobiernos peronistas, la cifra de homicidios en Rosario era de 113. El problema más urgente estaba enfocado en la ciudad de Santa Fe, donde aquel año fueron asesinadas 116 personas. El mapa del delito era diferente. No había zonas rojas, donde los grupos ligados a la venta de droga se enfrentaban.

Darle rango de ministerio era una forma de aportar una respuesta a una de las principales demandas que empezaban a aflorar en los centros urbanos más importantes de la provincia. A la policía, según le habían recomendado al ex gobernador, no había que tocarla. Pensaban en aquel momento, según los análisis que recibieron en la flamante gestión, que los uniformados santafecinos no portaban los vicios de la bonaerense.

Ahora las urgencias son otras. Y la llegada de Chaumont responde -según interpretan en el gobierno provincial- a la necesidad de romper con la tendencia del crecimiento de asesinatos y crímenes mafiosos. Y de cambiar la mirada que la población tiene de la policía. La confianza se rompió hace tiempo. Once de los 36 procesados por asociación ilícita en el expediente 913/12, conocida como la causa de Los Monos, son policías. El 11 de noviembre próximo empezará el juicio oral contra el ex jefe de la fuerza Hugo Tognoli, que está preso por connivencia con el narcotráfico en la cárcel de Las Flores.

Por ahora, Chaumont no realizará cambios en la grilla de jefes policiales, a los que aún ni siquiera conoce. Los va a tener a prueba durante un tiempo, y controlará el cumplimiento de los objetivos que le proponga a cada uno. Chaumont se muestra como un hombre duro, que pretende disciplinar a la tropa. "La idea es restituir la cadena de mandos, que hay que fortalecer", dice. "Una fuerza policial tiene una verticalidad que hay que mantener. Una sola persona da órdenes y el resto las cumple", señala. No habrá más funcionarios del Ministerio de Seguridad impartiendo consignas a los policías. Chaumont será el único intermediario entre el gobierno y la fuerza. La apuesta del socialismo no tiene retorno frente a un proceso electoral que tendrá a la seguridad como núcleo de discusión.

Quién es

Nombre y Apellido

Gerardo Chaumont

Edad

67 años

De carrera

Psicólogo, ingresó en la Escuela de Gendarmería en 1966 y llegó a subdirector nacional de la fuerza en 2003. Se retiró en 2004.

Experiencia

Formado en EE.UU. y Francia, trabajó en varias provincias y encabezó misiones en países como Haití, Chad, el Congo y Costa de Marfil. Es el nuevo secretario de Seguridad de Santa Fe.

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