
Helmut Kohl en la Argentina
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La personalidad del canciller alemán, conocida y respetada por su larga trayectoria al frente del gobierno de su país en instancias históricas particularmente importantes y difíciles, ha gravitado en ese resultado. Decano de los jefes de gobierno de la Unión Europea y cabeza de la administración que tuvo a su cargo la reunificación de Alemania, Kohl es hoy una de las figuras más importantes de la escena política mundial. Su dilatada experiencia en la conducción de los asuntos públicos de Alemania y, sobre todo, su condición de líder del proceso de reconversión e incorporación de la antigua República Democrática Alemana a la economía de mercado han confirmado su condición de líder político capaz de sobrellevar e imponer con coraje cambios potencialmente traumáticos e inclusive temidos por el contexto social al que van dirigidos.
Pero los consejos del canciller Kohl al gobierno argentino, en el sentido de que es necesario mantener el objetivo de poner bajo control el gasto público, no sólo tienen valor por esas circunstancias ya históricas sino por el empeño con que su propia administración viene esforzándose en reducir el déficit fiscal del Estado germano, de modo de alcanzar los exigentes objetivos definidos en Maastricht (al respecto, afirmó que la Argentina calificaría bien, por sus indicadores, para adherir a la propuesta base de la moneda común europea), aun sabiendo que los recortes presupuestarios no suelen ser bien recibidos por el electorado.
El visitante hizo otras observaciones, en el plano estrictamente económico y comercial, que no deben ser desatendidas; por ejemplo, cuando refiriéndose al compromiso alemán de "construir una Europa abierta al mundo" señaló la importancia del estricto cumplimiento y la fiel observancia de las reglas para el intercambio acordadas en el GATT y puestas bajo la vigilancia de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Al llamar la atención sobre ese punto, seguramente quiso subrayar que las normas instituidas para afianzar la libertad y asegurar la expansión del comercio internacional deberían tener prioridad frente a los acuerdos o convenciones que sustentan alianzas o uniones de alcance regional. Este punto de vista respecto de una de las grandes cuestiones que plantean las relaciones internacionales debe ser particularmente aquilatado, no sólo porque proviene de la primera potencia económica de la Unión Europea sino también por cuanto hace referencia a cierta propensión de los países del Mercosur a tomar determinaciones que resultan restrictivas para las relaciones comerciales con terceros países, y ya han sido motivo de controversias.
Pero por encima de declaraciones más o menos formales y reclamaciones más o menos disimuladas, y al margen de las expresiones de confianza en el buen desempeño económico de la Argentina si persiste en sus políticas de transformación estructural, el canciller Kohl expuso la vocación de Alemania y de sus empresas por tener presencia y peso en la economía de nuestro país.
Por supuesto, esa vocación requiere, como contrapartida, la previsibilidad, la estabilidad normativa y la seguridad jurídica que le ofrezcan un suelo fértil.




