Hugo Luis Biolcati: un toro en rodeo propio
Tambero por herencia familiar, será el sucesor de Luciano Miguens al frente de la Sociedad Rural. Aunque no se dedica a la actividad ganadera ni pertenece a una familia tradicional, dos rasgos que despertaron suspicacias en la entidad más aristocrática del campo, el temperamental Hugo Luis Biolcati, un duro negociador que ya ha tenido roces con el Gobierno, confía en que logrará imprimirle un sello propio a su gestión
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Hugo Luis Biolcati, próximo presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), no soporta que lo llamen sólo por su primer nombre. Y casi tanto como eso, que escriban erróneamente su apellido con dos "t". El hombre, descendiente de genoveses, se sabe malhumorado y temperamental, aunque se justifica diciendo que lo compensa "con una enorme simpatía". Hiperactivo, negociador duro y muy irónico, Biolcati reemplazará al frente de la Rural, la entidad más tradicional y aristocrática del campo, a Luciano Miguens, un dialoguista de buen trato que supo entablar una relación cercana con el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández.
Biolcati, en quien amigos y adversarios -incluido el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- reconocen a uno de los más eficientes e innovadores tamberos del país, no es un socio típico de la entidad. "No soy del riñón de la Rural ni de una familia tradicional de la Rural, para nada. Si eso es bueno o es malo, lo juzgarán los socios", dice.
Efectivamente, los socios -en total, unos 7000- lo juzgarán en la asamblea de renovación de autoridades que se hará el 25 de septiembre y para la cual sólo se ha presentado su lista, la del comité Unidad y Acción, el sector interno que gobierna la centenaria entidad desde hace décadas.
Encuentros difíciles
Aunque su rol de sucesor casi seguro de Miguens lo ha vuelto algo más moderado, el Gobierno ya maneja los antecedentes de Biolcati. Y en esa foja hay al menos dos episodios que el kirchnerismo todavía no se ha cobrado. Uno es reciente: cuando un numeroso grupo de vecinos suyos de Martínez fue con sus cacerolas hasta la Quinta de Olivos para reclamar a la presidenta Cristina Kirchner que dialogara con el sector agropecuario, Biolcati se puso al frente. "Cuando necesite hablarme, no se quede golpeando la cacerola en la quinta. Me toca la puerta y lo hablamos", le reprochó -medio en broma, medio en serio- la mandataria en una reunión posterior en la que se buscó sin éxito poner fin a meses de conflicto.
El otro episodio es algo más antiguo pero sus consecuencias todavía perduran en la memoria del Gobierno, según sostiene un funcionario de la Secretaría de Agricultura que conoce bien a los Kirchner. Hay que remontarse a enero de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner gozaba de altos índices de popularidad. Aquella vez Miguens estaba de viaje y Biolcati debió reemplazarlo como representante de la Rural en la negociación por un pacto ganadero, al frente de la cual estaba la entonces ministra de Economía, Felisa Miceli. Como contrapartida de un acuerdo de precios el Gobierno se había comprometido a bajar las retenciones a las exportaciones de carne, gesto que había facilitado el acuerdo.
Cuando llegó el momento de refrendar ese acuerdo, Biolcati estampó su firma primero y leyó el texto después, y al no encontrar la referencia a la baja de retenciones le preguntó a Miceli qué estaba pasando. "Ustedes firmen que eso lo vemos más adelante", le respondió, evasiva, la ministra. Sin ocultar su enojo, Biolcati le dijo a Miceli que eso no era lo acordado y tachó su firma, gesto en el que lo siguieron otros ruralistas. Kirchner castigó aquella conducta con meses de indiferencia hacia el sector agropecuario, que por entonces ya empezaba a elevar el tono de sus reclamos.
Biolcati heredó su condición de productor de leche de su abuelo materno Luis Magnasco, que a mediados del siglo XX aceptó la invitación de un tío inmigrante para venirse a la Argentina a trabajar en un próspero negocio: la producción y comercialización de mantecas y quesos. En la década del 30, Magnasco y sus hermanos empezaron a comprar campos para dedicarlos a la producción de leche y consolidaron la empresa familiar SA Luis Magnasco y Cía. Por el lado de los Biolcati, una familia en la que primaban las profesiones liberales, el actual vicepresidente de la Rural heredó su vocación por el Derecho: se recibió de abogado en la Universidad Católica Argentina (UCA) en 1966, pero sólo ejerció la profesión en la empresa familiar algunos años.
Antes de asociarse a la Rural, Biolcati fue presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL) -que agrupa a los mayores fabricantes de lácteos el país- y como tal debió negociar acuerdos de precios con el entonces presidente de la Sociedad Rural, Eduardo De Zavalía, con quien trabó una relación muy estrecha. "Yo vengo de discutir contra la Rural por los precios de la leche", se confiesa.
En los 80, la familia Magnasco vendió la operación industrial a La Serenísima y se quedó con la producción primaria de leche, negocio que se repartió entre los descendientes de Luis Magnasco. Entre ellos, Biolcati y sus dos hermanos, Jorge y Héctor, quienes se quedaron con el establecimiento La Dorita, que llegó a producir hasta 120.000 litros de leche por día y llegó a ser el tambo que individualmente más leche entregaba a la multinacional Nestlé en todo el mundo. También dedicaba buena parte de sus tierras a la actividad agrícola en Carlos Casares, Buenos Aires, y en Canals, Córdoba.
En los últimos años, los hermanos decidieron dividir la empresa, y, más recientemente, Biolcati adelantó la herencia a sus hijos que también iniciaron una explotación separada. Por eso, el ruralista es ahora productor individual: su tambo entrega 25.000 litros de leche por día en Carlos Casares, donde es vecino de Los Grobo, la empresa liderada por Gustavo Grobocopatel. "El abuelo de Gustavo era contratista y hacía fardos en La Dorita", cuenta ahora Biolcati. De niño, cuenta, iba a esos campos "a cazar liebres y andar a caballo".
Teniendo en cuenta su condición de próximo presidente de la Rural -una entidad con 142 años de existencia- Biolcati es un socio relativamente nuevo. Recién a finales de los 80 se asoció a la institución, en la que hasta entonces actuaba en representación de la empresa de la familia que era socia vitalicia. A partir de 1990, hizo su cursus honorum en la comisión directiva de la entidad, en la que ocupó casi todos los puestos, desde vocal en adelante.
Pero su desembarco en el sillón que ocupa Miguens desde 2002 no fue fácil. Hasta hace pocos meses, su más firme detractor era el influyente ex presidente de la SRA en tiempos de Carlos Menem, Erique Crotto. Nadie sabe bien por qué, pero las peleas Biolcati-Crotto se volvieron un clásico en el ambiente ruralista, donde el reclamo de unidad de los productores mandó bajo la alfombra viejas y nuevas rencillas personales. Cuando la puja interna se resolvió, fue el propio Crotto el que propuso al comité Unidad y Acción el nombre de Biolcati para encabezar la lista. Es que la Rural también tiene su liturgia, cargada de símbolos, ritos y ceremonias siempre respetadas.
"¿Cómo va a ser presidente de la Rural un tambero, y encima italiano?", dijo -temerariamente- un socio de la Rural que integra un sector opositor que no ha participado aún en las elecciones de la entidad. Sin embargo, Biolcati no es el primer tambero en presidir la Rural. Antes lo habían hecho Guillermo Alchourrón y el propio Zavalía.
"¿Cambios? Algún cuadro voy a cambiar de lugar", se ríe y promete Biolcati con su ironía característica, que algunos llaman soberbia. En la entidad dan por descontado que habrá bastante más que un cambio de cuadros y todos esperan ver cómo asimila eso la Rural. Por lo pronto, por iniciativa del propio Biolcati, la comisión directiva que encabezará contará por primera vez con una integrante mujer, la presidenta de la Sociedad Rural de General Villegas, Mercedes Lalor.
"No soy demasiado tradicionalista, pero no es fácil hacer cambios en la Rural. Si bien las instituciones deben conservar su tradición, también deben adaptarse a los tiempos, y los tiempos que vivimos son muy rápidos y requieren de rápidas reacciones, cosa que a veces no es muy compatible con la rigidez de las tradiciones", dice, sin perder el equilibrio.
Más allá de sus negocios agropecuarios y de su actividad gremial empresaria, Biolcati dedica buena parte de su tiempo al deporte. No es raro verlo correr en el bajo de San Isidro junto a las vías del Tren de la Costa y quienes lo conocen aseguran que es un buen buceador, que no se habría resistido a las bellas profundidades de la Polinesia hace un par de años. La familia Biolcati también ha cultivado cierta pasión por los aviones. Su esposa y uno de sus hijos son pilotos y él mismo es aficionado. Una curiosidad: en el fuselaje del avión de la familia hay una vaca holando-argentina pintada. Un emblema que bien puede ser un homenaje a los orígenes.
"Hiperquinético, es muy difícil seguirle el ritmo", lo definió uno de sus colaboradores. Una anécdota lo confirma: su hija arquitecta le regaló hace tres años el libro Elogio de la lentitud , de Carl Honoré -autor canadiense que se inscribe en el movimiento slow-, pero no tuvo éxito. A Biolcati le pareció aburrido y no llegó a terminarlo.
Sintonías
Su relación con el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, con quien habla casi a diario, es muy estrecha. Pero, por las aparentemente profundas diferencias ideológicas, sorprende la sintonía fina que logró con el presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi. "Admiro la capacidad de trabajo, la rapidez intelectual y la inteligencia de Buzzi. Sin perjuicio de que en algunas cosas no pensamos lo mismo", dice Biolcati. Es curioso que en la Federación Agraria, entidad surgida en 1912 con la rebelión de arrendatarios conocida como el Grito de Alcorta, las segundas líneas hablen de Biolcati en términos idénticos.
Biolcati tiene cuatro hijos, tres de un primer matrimonio, y una niña de 11 años con su actual esposa, Dolores Alberdi, con quien está casado desde hace 15 años. Su hija mayor, de 37 años, es arquitecta y se dedica a la restauración de edificios antiguos en Inglaterra; el que le sigue, de 36 años, es tambero como su padre, y otro, de 30, optó por la ingeniería en sistemas, bien lejos de la tradición familiar. Biolcati tiene además dos nietas.
La altísima exposición pública de los ruralistas como consecuencia del conflicto con el Gobierno le deparó sorpresas: "Una vez en un bar no me querían cobrar un café y un sandwich", relata Biolcati, todavía desconcertado por aquel gesto de gratitud. Sin embargo, a pesar de esa fama repentina -y a veces molesta-, el próximo hombre fuerte de la Rural siente que su perfil todavía no es lo suficientemente alto. Y está decidido a remediar esa falencia.
Quién es
Empresa familiar
Hugo Luis Biolcati se recibió de abogado en 1966, pero dedicó la mayor parte de su vida a la empresa tambera de su familia, de ascendencia genovesa. Su tambo individual produce 25.000 litros diarios de leche.
Vecino de Martínez
Tiene cuatro hijos: tres de su primer matrimonio (de 37, 36 y 30 años) y una de 11 años con su segunda esposa. Además tiene dos nietas. Vive en Martínez e integró la protesta vecinal que tuvo lugar frente a la Quinta de Olivos por el conflicto con el campo.


