Inglés nativo, héroe argentino
Por Martín Alberto Noel Para La Nación
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CAUSA asombro y tristeza la fobia contra nuestro país de una minoría dentro de la colonia de kelpers de las Malvinas. Por eso viene al caso recordar, a modo de ejemplo para aquellos "ultras", a un inglés que hizo de sus admiración por la Argentina un sentimiento dominante.
Se trata de Ignacio Fotheringham. Graduado como guardiamarina en la Armada Real, emigró a Buenos Aires y se quedó entre nosotros por el resto de sus días. Asumiéndose como argentino en el pensamiento y en la acción, más allá de la casualidad geográfica del lugar de origen.
El gringo criollo
Muy pocos habrán tenido ocasión de hojear el primer número del Boletín del Consejo de la Comunidad Británica en la Argentina , que dedica un artículo, titulado "El gringo criollo" a rendir homenaje a Fotheringham, nacido en Southampton, que eligió la nuestra como su patria de adopción. Ganado, según sus propias palabras, por "la calidez, hospitalidad y, sobre todo, el gran afecto" con que fue recibido en esta margen del Río de la Plata.
Hasta tal punto, que combatió como soldado voluntario en el ejército de la Triple Alianza, al mando de Bartolomé Mitre. Y obtuvo así, en la Guerra del Paraguay, y luego durante la Campaña del Desierto, sucesivos ascensos, hasta alcanzar, al cabo cincuenta y ocho años de servicios, el grado de general, otorgado con la firma del presidente Carlos Pellegrini. Todo esto, sin haber pedido siquiera carta de ciudadanía argentina.
También escasos serán los que tengan noticia de las cartas enviadas al "gringo criollo" por el presidente Julio A. Roca, que lo llama su "viejo amigo". Cartas recopiladas y dadas a conocer por Félix Luna ( Todo es Historia , Nº 262, 1989).
Es hora de idear una política más imaginativa que la usada hasta el presente, en el intento de ablandar la ojeriza de algunos kelpers. Uno de los medios para lograrlo podría consistir en la difusión entre los malvinenses de un libro prácticamente ignorado: la Historia de un soldado . Estas memorias de Fotheringham, escritas por él en español y recientemente reeditadas (Ciudad Argentina, 1999), merecerían una nueva publicación, traducidas al inglés, a cargo del Estado. El texto abunda en juicios positivos acerca de nuestro país. Su distribución gratuita entre los isleños contribuiría a acabar con una argentinofobia irracional.
Historia de un soldado
Después de leer sus páginas, más de uno de los porfiados kelpers sentirá la tentación de verificar, por sí mismo y sobre el terreno, los testimonios del "general argentino" oriundo de un puerto británico. No necesitará ir muy lejos. Allí nomás, en el sureño Chubut, se topará con un pueblo fundado por galeses, cuyas tradiciones se mantienen intactas a través de las generaciones: desde la repostería del five o´clock tea hasta el estilo de las casas. Que la convivencia en paz de razas y creencias en esta tierra ya es un lugar común, lo saben todos. Salvo los obstinados en confundir al accidental dictador militar de 1982 con la Argentina de siempre, abierta al diálogo aunque firme en la reivindicación de lo suyo.
Numerosos nietos y biznietos del matrimonio de Fotheringham con una cordobesa mantienen viva la lección de su ilustre antepasado, al que no le tembló el pulso para dejar constancia en sus memorias de que "en la Argentina se trata mejor al extranjero que en cualquier país de la vieja Europa".
Hay en la Historia de un soldado una anécdota cargada de simbolismo: momentos antes de caer mortalmente herido en Curupaytí, Dominguito Sarmiento se despidió de Fotheringham, su compañero de armas en esa batalla, con un "hasta luego, inglesito".
Llegará, esperémoslo, el día en que, justicieramente resuelto el litigio del Atlántico Sur, puedan los viajeros procedentes de la Argentina continental, antes de regresar a ella, repetir, en plural, aquel saludo para los residentes británicos de las Malvinas.
Esta expresión de confraternidad valdrá mucho más que cualquier acuerdo comercial.© La Nación




