
José Ignacio Wert, el impulsor de la reforma educativa española que disfruta con el escándalo
Símbolo de la derecha, con más experiencia empresarial que militancia, el ministro de Educación de Rajoy atrae el mal humor social
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MADRID.- El día más importante de su carrera política, José Ignacio Wert entró al hemiciclo del Congreso español rodeado de fotógrafos. Se acercó a su escaño y empezó a jugar a ser modelo. Mostraba un perfil, luego el otro. Se apoyaba una mano en la cintura, se quedaba estático mirando el techo, ensayaba sonrisas.
Bromista, histriónico, provocador, el ministro de Educación, Cultura y Deporte se divertía dentro del palacio mientras afuera conseguía otra vez lo que ningún otro político parece capaz de lograr en esta España golpeada por el desencanto: movilizar multitudes. Eso sí, las miles y miles de personas que salieron a las calles aquella tarde del 10 de octubre pasado lo hacían para repudiar la reforma educativa que estaban por aprobar los diputados del Partido Popular (PP).
Wert es sinónimo de polémica. Les puso la cara a los recortes en la escuela pública que marcaron los dos primeros años de la gestión de Mariano Rajoy y su apellido bautiza la ley que opositores, sindicatos, alumnos y padres rechazan estos días con huelgas y marchas por considerarla una norma elitista, centralista y que alienta la privatización de la enseñanza.
Pero este abogado y sociólogo madrileño de 63 años parece disfrutar con el escándalo. "Yo era asquerosamente bueno; muy bueno, el mejor alumno", declaró meses atrás en medio de una fuerte reacción social por su decisión de aumentar la nota exigible para retener las becas universitarias. Cuando le achacaron que su idea podía afectar a infinidad de jóvenes de familias sin recursos, retrucó: "¿Qué quiere decir no tener recursos? Que no se quieren dedicar recursos a la educación en detrimento de otras opciones".
Puede decir sin perder la sonrisa algo altanera: "No estamos para gastar 4000 millones en estudiantes que dejan la carrera a medias". O defender la ventaja de fusionar cursos en la primaria: "Los niños en la escuela socializan y se comunican con otros niños, algo que es difícil si el número por aula es muy escaso".
El estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela en sus encuestas que Wert es el ministro de Rajoy más conocido. También el de peor imagen.
Pasado desconcertante
Quien lo vea actuar con su habitual crudeza tal vez lo confunda con un técnico que ignora las reglas básicas del marketing político y el impacto que puede tener la palabra publicada. Error: antes de que Rajoy lo convocara a fines de 2011, Wert se ganó la vida como presidente de una de las principales encuestadoras de España, tuvo cargos en Televisión Española (TVE), dio cátedra de teoría de la comunicación y era un fino polemista en las tertulias de radio de mayor audiencia.
Su pasado confunde. El hombre que hoy carga con el cartel de símbolo de la derecha española pasó los años más exitosos de su vida profesional en territorio progresista. Entre 1987 y 2002 dirigió la consultora Demoscopia, que hacía las encuestas para el diario El País, del grupo Prisa. También fue el CEO de la firma que comercializa la publicidad de ese conglomerado de medios, y era habitué de los debates de la Cadena Ser.
"En el mundo de las tertulias de radio era de primerísimo nivel y, en el gobierno, es del último", lo recuerda Iñaki Gabilondo, histórico periodista que compartió micrófono con Wert. "Día tras día, nos hace dudar de si era un tertuliano disfrazado de hombre prudente o es un ministro disfrazado de imprudente."
Wert saltó a la política apenas se recibió de abogado en la Universidad Complutense con honores. Joven brillante, políglota (habla seis idiomas con fluidez) y ambicioso, incursionó en las formaciones liberales que nacían en el posfranquismo. Recaló en la UCD de Adolfo Suárez. A fines de los 70 tuvo su primer cargo en el área de estudios de audiencia de TVE. Más tarde sería directivo del CIS. Fue concejal madrileño y diputado por La Coruña en los años 80 (por un partido democristiano ligado a Alianza Popular, el germen del PP). Renunció a su banca un año después de asumir para dedicarse a los negocios y a la esgrima mediática.
A Rajoy lo conoció en 2006, cuando su fuerte eran las encuestas. Pedro Arriola, principal consejero político del líder del PP, introdujo a Wert en el cerrado círculo de confianza del ahora presidente.
"Quedó deslumbrado con Wert. Así como a menudo puede ser soberbio, es una mente iluminada", relata un dirigente del partido de gobierno. "Rajoy consideraba prioritario tumbar las leyes educativas del socialismo; era una misión conflictiva que nadie del aparato del partido iba a tener coraje para ejecutar." Wert resultó la gran sorpresa del gabinete de Rajoy; el único outsider , sin militancia en el PP y encima ligado al grupo de medios más odiado por la derecha.
Desde que juró, se encomendó al encargo presidencial como si se le fuera la vida en eso. Aplicó un drástico ajuste en la educación, reflotó la enseñanza de religión en la escuela pública y defendió un modelo basado en la superación individual y una mayor exigencia. Según él, se requiere un cambio profundo de políticas para revertir los altos índices de deserción escolar y las pobres marcas en las pruebas de calidad educativa que hoy exhibe España.
En la discusión de la llamada Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) -la "ley Wert"-, el ministro se peleó con los rectores de las universidades, calificó de "radicales extremistas" a los sindicatos de alumnos, revolucionó a Cataluña cuando anunció que su intención es "españolizar a los niños catalanes"? Sus políticas han despertado recelos incluso entre los barones regionales del PP y no le sobran aliados en el gabinete.
La ley se aprobó sin más consenso que el de la mayoría absoluta del PP y ahora resta el trámite de revisión en el Senado. Dispone cambios de raíz: reformula todos los niveles de enseñanza, establece desde la primaria pruebas de reválida para superar cada etapa, deja de garantizar las vacantes públicas para todos los estudiantes, subvenciona la educación privada en castellano en Cataluña o el País Vasco, aumenta la injerencia del gobierno central en los programas educativos y retoma el apoyo estatal a la educación religiosa y a los colegios para alumnos de un solo sexo.
En medio de la vorágine política, Wert se separó el año pasado de la comentarista televisiva Edurne Uriarte y al tiempo se supo que había empezado una relación con su número dos en el ministerio, Montserrat Gomendio, lo que provocó cierto revuelo en los círculos conservadores del PP. Pero no teme a lo que digan de él. Ni siquiera se preocupa por las versiones de que la casa real pidió limitar la participación de sus miembros en actos de Educación después de que la reina Sofía debió soportar abucheos en dos eventos públicos que compartió con él.
En España se preguntan si Rajoy le ratificará su apoyo una vez que la ley quede sancionada. Quienes lo conocen aseguran que el presidente está encantado. "Es como su escudo protector: mientras le pegan a Wert, se olvidan de la crisis, del paro, de las denuncias de corrupción", señala un diputado del PP.
Quizás el personaje que hoy encarna sea el mejor truco que Wert ejecutó en su faceta de cotizado experto en marketing político.
QUIÉN ES
- Nombre y apellido: José Ignacio Wert
- Edad: 63 años
- Territorio progresista
Abogado y sociólogo, dirigió la consultora Demoscopia, tuvo cargos en Televisión Española y participó en programas radiales de Cadena Ser. - Dato
Fue concejal madrileño y diputado por La Coruña por un partido democristiano. Conoció a Rajoy cuando trabajaba en opinión pública. Es ministro de Educación desde 2011.






