
Joseph Kennedy III, ¿el tan esperado heredero de la dinastía política más ilustre de EE.UU.?
Candidato a legislador y favorito en las encuestas, el joven abogado aspira a devolver protagonismo al clan político de Massachusetts
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WASHINGTON
No todos están felices con esta historia. Entre quienes trinan figura uno de 37 años, dos hijos y pasado militante y comprometido, de color republicano. Se llama Sean Bielat y cuenta su mala suerte en pocas palabras: "Competir con un Kennedy es competir con una cosa amorfa, difícil de definir, pero presente. Es lidiar con esa aura de fascinación y de mito que tanto gusta".
Al margen de cierto tono de fastidio en la apreciación (esperable en quien ve fatídicamente amenazada su carrera política), la confesión ilumina, desde el lado más íntimo del alma, la esencia de la cuestión. Y es que, pasan los años, pasan los presidentes, pasan los momentos -mejores y peores en la historia colectiva-, pero el arrastre de la dinastía política más famosa de los Estados Unidos se mantiene vivo.
La proposición se verifica una vez más con lo que ahora sucede en las elecciones para la Cámara de Representantes en el estado de Massachusetts, un tema que no saltaría de las páginas interiores de la política nacional norteamericana si no fuera porque uno de los dos contendientes es, justamente, un Kennedy. O, como dicen aquí, el heredero que tiene la posibilidad de abrir la puerta a la "tercera generación" del reconocido clan familiar. (¿cómo?, ¿no íbamos por la cuarta, ya?, dicen por aquí los irónicos de sobremesa al respecto, que no son pocos).
Ése es el karma -o la bendición, según se mire- de Joseph Kennedy III, de 31 años, ganador por nocaut de la interna demócrata que, entre otros dos contendientes, le abrió camino para luchar por esa banca y firme favorito para conseguirla, para desgracia del pobre Sean, quien insiste en que lo de él no es justo. Que le toca luchar contra un hombre y su circunstancia; entendida, en este caso, como el influjo de luna de su apellido.
"No es verdad, no es verdad. El que compite soy yo", dice Joseph ("llámenme Joe") cuando se lo confronta con esa parte de la realidad en la que cabalga su mediática campaña, mucho más mirada que la de cualquier otro aspirante.
Por lo pronto, tiene currículum notable: cursó en las prestigiosas universidades de Stanford y Harvard, de donde egresó de la escuela por excelencia: la de leyes. En esos años pisó fuerte en uno de los deportes más reconocidamente vernáculos: el lacrosse, una suerte de fútbol, pero con mucho más contacto físico. Se lo practica con una pelotita de goma, a la que se impulsa con un palo -el lacrosse- que tiene una redecilla en la punta. Suena inofensivo, pero es de rigor entrar en la cancha con casco y protectores. Joe fue líder de uno de los equipos universitarios.
Una vez que se graduó, vino su paso por el voluntariado. "Fueron los dos mejores años de mi vida", confesó en un reciente reportaje radial. Veintisiete meses que transcurrió en República Dominicana como parte de los "Cuerpos de Paz" creados por su tío abuelo, el fallecido presidente John F. Kennedy, con el propósito de fomentar "la amistad entre los pueblos" mediante el contacto directo y el trabajo solidario de las personas.
Recuerda ese paso con un dejo de emoción en la velocidad de Fórmula 1 con la que suele hablar. "Buscaba la posibilidad de aprender a mirar el mundo con otros ojos y sí que lo conseguí. Fue algo en lo que estaba pensando, lo hablé con mi familia y puse manos a la obra. Di un poco, pero recibí mucho", memoró, con una oratoria más inclinada a la síntesis que a los bucles retóricos de la pasión.
Graduado ya de Harvard, ingresó como ayudante de un fiscal distrital en Massachusetts, la tierra del clan. Parecía que abrazaba la carrera judicial cuando, dos años después, renunció y, en enero último, anunció su ingreso en la política y su intención de disputar el escaño de otro graduado de Harvard: Barney Frank, un demócrata carismático, famoso por haberlo ocupado durante 31 años, figura de peso tanto en los debates financieros como en la defensa de la agenda homosexual. "Y el primer diputado en la historia de los Estados Unidos en contraer matrimonio con su pareja del mismo sexo", subraya, en alusión a la sonada ceremonia que protagonizó hace un par de meses.
Más allá del signo del apellido, Joe defiende sus propias opciones. "No puede decirse que ingreso en la política ahora. He vivido con la política toda mi vida."
Sangre política
Es nieto de Robert Kennedy, el senador asesinado en 1968, y es sobrino nieto del ex presidente (asesinado en 1963) y del senador Edward Kennedy, fallecido hace tres años. Es también hijo de Joseph Kennedy II, quien fue diputado durante seis períodos, entre 1987 y 1999.
El revuelo con Joe se debe, también, a un cierto sabor de reparación familiar. Ocurre que ahora, por primera vez en medio siglo, no hay un Kennedy en el Congreso. El último en apartarse fue su tío, Patrick, quien renunció en enero de 2011, en medio de grises episodios por alcoholismo y consumo de drogas. Tal vez no por casualidad Joe repite que no es un gran bebedor. "Me acuerdo muy bien de cuántas cervezas tomé en mi vida y dónde", jura. En todo sentido, lo quiera o no, el día en que Joe se siente en su banca, el peso de la familia lo hará con él.
Trata de mostrarse como "uno más". Varios programas de televisión lo han registrado en campaña por las calles de Massachusetts. Cumple con el rito habitual: se detiene a tomar una gaseosa con alguien, entra en los negocios, golpea las puertas o se para en una esquina a repartir calcomanías con su nombre. Se vale, para eso, del conocido recurso de acercarse a la ventanilla del conductor cada vez que el semáforo se detiene. "Hola, soy Joe Kennedy, ¿Le molesta si le pego un sticker de mi campaña en su paragolpes?"
Las reacciones son de lo más variadas y no exentas del farandulero "¡Ay!, he conocido a un Kennedy!". Cuando eso ocurre, los que aplauden son los republicanos, porque encuentran allí un recurso para sacudir el tema de las dinastías políticas y atacar. De todos modos, el recurso no va muy lejos: "¿Y dónde estaban los republicanos que despotrican contra las dinastías cuando aparecieron los Bush?", suele ser la réplica.
No sólo es la política; el sello de la familia se le ve a simple vista en el físico. Es pelirrojo, de ojos entre celestes y verdes. Para seguir en la línea de las miradas que suscita, hay quienes lo ven parecido al príncipe Harry, de Gran Bretaña. Está soltero, pero acaba de anunciar su compromiso con su novia de toda la vida. Habla tan rápido como su célebre tío abuelo: el hombre que asumió con aquella recordada retórica de "no preguntes qué puede hacer el país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país", que aún hoy es recordado como uno de los mejores presidentes y convertido en un ícono de las aspiraciones y esperanzas de los estadounidenses.
Sobre todo eso cabalga Joe ahora. Ése es el disgusto de su oponente republicano, a la espera de que las urnas hablen y confirmen -o no- el favoritismo que hoy Kennedy tiene en las encuestas. Mientras, ambos siguen en campaña, recaudan fondos, golpean puertas, escuchan, hablan y reparten calcomanías
QUIEN ES
Nombre y apellido
Joseph Kennedy III
Edad
31 años
Linaje
Es nieto de Robert Kennedy, el senador asesinado en 1968, y sobrino nieto de JFK. Su padre fue diputado durante seis períodos.
Carrera política
Se graduó en Derecho en Harvard y tras dos años como ayudante en una fiscalía renunció para dedicarse a la política. Es candidato a la Cámara de Representantes por Massachusetts.





