
La bella y las bestias
A la hora de elegir al próximo presidente, los venezolanos se inclinarían más por el carisma que por las ideas. El neocaudillismo que cultivan figuras populares como Irene Sáez dejaría afuera del juego electoral a los partidos tradicionales.
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Caracas
A
UN cuando las circunstancias de este país petrolero del norte sudamericano, de 22 millones de habitantes, 75 por ciento de los cuales son menores de 30 años, no parecerían ser las más propicias, la tormenta electoral, a un año de los comicios presidenciales, se ha instalado, y el centro de la polémica es la candidatura, aún no oficializada, de la señorita Irene Sáez Conde, que se ha montado en la ola de su carisma de muñeca Barbie para vender una propuesta preocupante por lo difusa y carente de profundidad.
Los muestreos de opinión señalan que los partidos políticos quedarían fuera del juego presidencial si los comicios fueran hoy y no dentro de un año, ya que los cuatro candidatos con mayores opciones están fuera de las estructuras tradicionales. Ya no son las ideas las que convocan la atención del electorado, que busca que una figura carismática le devuelva la esperanza perdida e insufle nuevas energías a palabras gastadas por el mal uso, o a proyectos y sueños inconclusos.
Con los dos partidos mayoritarios, el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei, sin definir aún a sus candidatos, varios "independientes" encabezan las preferencias en las encuestas.
Detrás de Sáez (más del 30 por ciento de la intención de voto) se encuentran el ex alcalde de Caracas, el socialdemócrata Claudio Fermín (13,3 por ciento), autoexcluido de AD a mediados de octubre último; el ex gobernador del Estado de Carabobo y dirigente socialcristiano Henrique Salas Romer (el 8 por ciento), y el ex teniente coronel Hugo Chávez (9 por ciento), que encabezó una insurrección, el 4 de febrero de 1992, contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.
Tras la elección de gobernadores y alcaldes, en 1995, muchos analistas auguraron que Venezuela volvería al modelo bipolar, con el dominio de la AD y Copei. Pero hoy muchas de las organizaciones tradicionales están más que amenazadas y actúan como náufragos a punto de ahogarse: según las encuestas, el 70 por ciento de los venezolanos parece no querer saber nada de los partidos políticos, por considerarlos fuera de la realidad del país. Desde 1958, los candidatos con posibilidades de triunfo eran de los partidos tradicionales, pero hoy surge una nueva camada bajo el común denominador de "independientes", personajes cuyo liderazgo se fortaleció a partir de 1989, cuando se instrumentó la elección directa de gobernadores y alcaldes.
Los independientes aparecen como los salvavidas a los que todos quieren aferrarse para no perderse la nueva oportunidad que la apertura petrolera al capital foráneo abre a un país que, pese a tener ingresos por más de 18 mil millones de dólares al año por sus ventas de hidrocarburos, ostenta el dudoso honor de tener a un 80 por ciento de su población en condiciones de pobreza.
"En Venezuela, el juego electoral es un juego de outsiders (alusión a candidatos extrapartidos) y al mismo están jugando todos los aspirantes, al ir contra las estructuras tradicionales actualmente desprestigiadas", señaló Alfredo Keller, de la encuestadora Consultores 21.
Desgaste y desprestigio
"Hay un desgaste enorme de la legitimidad; están desprestigiados los partidos políticos, los sindicatos, el empresariado, y eso hace que sea tan atractiva una persona que se presenta como desvinculada de todos estos agentes tradicionales", aseveró la directora del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIES), Vanessa Cartaya.
Los cuatro candidatos (Sáez, Fermín, Salas Romer y Chávez) tienen en común que han lanzado sus candidaturas anticipadamente, contraviniendo directivas partidistas que se empeñan en esperar hasta después del primer trimestre del año próximo la definición de sus respectivos presidenciables.
La decisión de Fermín de abandonar las filas de AD toma mayor peso si se observa que el 60 por ciento de las intenciones de voto favorecen a los cuatro candidatos precitados, en contra de la posición de apenas el 13,3 por ciento que aglutinan otros seis presidenciables que están dentro de las estructuras partidistas tradicionales, tanto de la AD y de Copei como del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Para el politicólogo y catedrático Federico Welch, la decisión de Fermín confirma una tendencia según la cual ya no son los partidos los que nombran candidatos sino que éstos son los que buscan organizaciones que les brinden apoyo.
Nadie sabe hasta ahora quién estará respaldando una eventual gestión de la señorita Sáez y, mucho menos, a qué intereses terminará representando. Por ahora, su candidatura se basa en un grupo independiente llamado Irene (Integración, Representación, Nueva Esperanza), integrado por hombres y mujeres cuyo único propósito común parece ser llevar a la ex miss universo 1981 y actual alcaldesa de Chacao (el municipio más rico de los seis del área metropolitana de Caracas) a la presidencia.
"La democracia está enferma... El pueblo venezolano no aguanta otro fracaso, ya son muchos años en que la clase política dirigencial se apartó de sus compromisos y se convirtió en una elite corrupta e inepta para dirigir el país, dilapidando nuestros enormes recursos y posponiendo las soluciones de los problemas", señala la suerte de acta constitutiva del movimiento que respalda la candidatura de la señorita Sáez.
Las encuestas de opinión muestran también que pocos venezolanos creen en programas. Más aún, recuerdan que el ahora presidente Rafael Caldera se comprometió con una "Carta de Intención con Venezuela" durante su campaña, para hacer luego todo lo contrario. Y la realidad es que ninguno de los llamados partidos del status se ha manifestado en contra de la llamada Agenda Venezuela, el plan económico negociado con el Fondo Monetario Internacional (salvo el caso del ex jefe golpista Chávez), y existe un consenso generalizado respecto de que las reformas previstas deben continuar.
La figura de Irene Sáez aflora por su capacidad de congregar por simpatía (o por su empatía con aspiraciones colectivas) ese amplio consenso en torno de un programa que ya está vigente. Pero lo mismo se puede decir de sus principales y potenciales competidores, con la diferencia de que todos ellos cuentan con una mayor experiencia política y también con mayor capacidad para manejar los eventuales conflictos que la profundización de estas reformas pueda generar... La ventaja comparativa de la candidata es, obviamente, su belleza de miss universo.
Según el politicólogo Juan Carlos Navarro, las elites políticas sí perciben el nivel de insatisfacción ciudadana, pero les ha resultado imposible ponerse de acuerdo alrededor de un consenso básico, o se han comprometido sin verdadera voluntad de acción.
"Los partidos están atravesando su peor momento, ha terminado un ciclo de la democracia que comenzó en 1945, ya que no tuvieron la capacidad de renovarse para modernizarse ideológicamente y esto ha dado lugar a una crisis total de la estructura política, aunque no concibo la democracia sin ellos. En estos momentos lo que está prosperando es lo antisistema, la antipolítica y ésos son los votos para la señorita Sáez", reflexionó el ex presidente Carlos Andrés Pérez.
La politicóloga María Teresa Romero, de la Universidad Central, considera que la renovación no viene de la denominada antipolítica, con figuras como Hugo Chávez o Irene Sáez. Adviierte que éstos son liderazgos peligrosos para la democracia, dadas sus características personalistas y neocaudillistas que podrían desembocar en un autoritarismo civil. "La población continúa en un estado de anomia, de desencanto y escepticismo, de rechazo y desconfianza hacia los políticos y hacia las medidas que éstos toman", señala Romero, para la que el cambio es inminente, pero falta definir qué dirección se quiere tomar: continuar con esta democracia desprestigiada, evolucionar hacia una democracia más participativa y racional, o volver al autoritarismo.
Precandidatos es lo que sobra
En las filas de AD, la salida de Claudio Fermín, si bien no terminó en la división del partido, causó una estampida parecida a la provocada en Copei por el ahora presidente Caldera, cuando tomó una decisión similar, en 1993, al no encontrar apoyo en la cúpula de su partido para alcanzar su candidatura. Fermín criticó duramente a la cúpula partidista, en especial al "caudillo" Luis Alfaro Ucero, sostén del gobierno de Caldera, que anunció su intención de postergar la elección del abanderado socialdemócrata hasta junio.
Para los analistas no cabe duda de que concurrirán a las elecciones con candidato propio y, hasta ahora, los que pretenden lograr la postulación (además del septuagenario Alfaro, claro) son su lugarteniente Lewis Pérez, un médico de 53 años que no logra aparecer en las encuestas; el alcalde de Caracas, Antonio Ledesma (abogado de 42 años, con un 4 por ciento en las intenciones de voto), y Henry Ramos Allup, jefe de la fracción parlamentaria, que ahora intenta marcar diferencias con la conducción.
En Copei, el tema Irene se torna cada vez más polémico y crítico. La cúpula del partido se ha pronunciado abiertamente por su candidatura, pero debe enfrentar aún la oposición de Eduardo Fernández (abogado de 57 años, que perdió la carrera ante Pérez en 1988);el ex gobernador de Carabobo, Henrique Salas Romer (ya candidato independiente), y el geólogo y experto petrolero Humberto Calderón Berti, de 56 años, que carece de carisma y no alcanza al dos por ciento de la intención de voto.
Como los magos, el ex presidente Luis Herrera Campins, actual titular de Copei, quiere sacar de su sombrero una fórmula ganadora para las elecciones, pero no la encuentra entre los militantes. Ahora está con Irene, pero para algunos analistas políticos no es descartable que guarde en su maletín otras alternativas por si no logra que la alcaldesa de Chacao represente a Copei, o por si en el camino su candidatura pierde fortaleza.
En septiembre último, la convención nacional de Copei aprobó una reforma estatutaria que dejó la mesa servida a la candidatura de la independiente alcaldesa de Chacao. Pero Irene Sáez deberá manifestar su voluntad de convertirse en la candidata del partido, aceptar los resultados de una virtual consulta abierta, adherirse a sus bases programáticas y apoyar toda la plataforma electoral, si es que desea presentarse a la confrontación presidencial de 1998 de la mano de Copei. Los socialcristianos están buscando un portaaviones, no un destroyer. A la señorita Sáez no le disgusta que la comparen con la ex primera ministra británica Margaret Thatcher: "Doy oportunidades de trabajo, pero para aquellos que incumplan su compromiso y se comporten de manera desleal, tengo lista una guillotina". Pero a diferencia de la dama de hierro, ella siempre tiene tiempo de pasar por la peluquería. A su juicio, lo más importante para Venezuela en la próxima década es "escuchar las necesidades y prioridades. Lo primero sin duda es la seguridad integral, un gobierno honorable, predicar con el ejemplo, y el afecto de los ciudadanos". Algunos analistas políticos presentan a la señorita Sáez como un producto de mercado con excelente envoltorio pero sin mayor contenido, con una versatilidad que la convierte en un fenómeno emocional.
El último outsider
Con la apertura de su industria petrolera al capital extranjero, Venezuela ha vuelto a definirse como un país monocultivador, donde la exploración y explotación de hidrocarburos debiera convertirse en la locomotora de su desarrollo, de una vez por todas. Y por ello no parece demasiado fuera de contexto la propuesta hecha por el dirigente socialcristiano Gustavo Tarre Murzi de lanzar como candidato de consenso a la presidencia al titular de la estatal Petróleos de Venezuela, Luis Giusti.
Considerado "el padre de la apertura", Giusti es presentado como un verdadero líder en cierne, incontaminado por la radiación partidista, capaz de arrastrar a Copei al poder y, por qué no, lograr incluso el respaldo de AD como fórmula "mágica" para salvar al sistema, dejando en el camino el mito de Irene y el temor a Chávez.
Giusti se reúne habitualmente con Caldera y con los máximos dirigentes de AD y Copei. Hasta ahora ha sido cauto: "Sería una irresponsabilidad que, estando al frente de Petróleos de Venezuela, participe en procesos de proselitismo electoral. Estoy totalmente comprometido con la compleja tarea de dirigir esta empresa, complejidad que se multiplica hoy, en momentos de crecimiento, apertura y transformación del sector petrolero, procesos determinantes en la construcción de un mejor futuro para nuestra sociedad".
A pesar de esas palabras, sus colaboradores afirman que está dispuesto a constituirse en el salvador, en el padre de la patria moderna.
Por Aram Rubén Aharonian
(c)
La Nacion
Miss Presidencia
La señorita Sáez, que fue coronada como Miss Universo en 1981, resultó elegida alcaldesa del municipio Chacao en 1992 y reelegida con el 96 % de los votos en 1995. Anteriormente se la conocía por su belleza y por haber actuado como imagen corporativa del Banco Consolidado, junto con su ahora prófugo presidente, Alvarez Stelling. Luego se le atribuyeron noviazgos (y, sorprendentemente, no amoríos) con Andrés Caldera (hijo del presidente) y con el actual alcalde del municipio Sucre, Enrique Mendoza, además de que ella no desmintió jamás su amistad con el multimillonario estadounidense Donald Trump.




