
Las playas del Este, cada vez más chic
Que estas playas se volvieron muy internacionales lo sabe todo el mundo. Particularmente en los días que coincidieron con las vacaciones de invierno del hemisferio norte, si en la toalla de al lado hablaban en inglés, los de la sombrilla de enfrente eran franceses y los Adonis morochos que no se movían del parador, claramente italianos. Pero, ¿cómo saber si se trata de un público ultra chic como aseguran las revistas? Después de todo, nadie lleva alhajas o carteras Vuitton o Hermes a la playa?.
Sin embargo hay un método certero: contar los trajes de baño marca "Vilebrequin". Y este año estuvieron por todas partes. Son fáciles de reconocer: bastante largos, con estampados grandes y coloridos, cintura ancha elastizada, cordoncitos, y el codiciado aplique atrás con la marca en fondo azul. Se venden sólo en St.Tropez -casa central, obviamente-, Southampton, Porto Cervo? Y los negocios son tan cancheros que, en vez de poner un cartel que dice "cerrado" fuera del horario laboral, ponen uno que dice "nos fuimos a tomar sol".
The New York Times los llamó lo máximo en elegancia playera. Y según el matutino norteamericano -como en plena era neoconservadora y con Bush II de presidente, nada supera a las duplas padre-hijo-, para ser el rey de la playa hay que conseguir el Vilebrequin de miniatura y vestir (por unos 80 dólares más) al niñito igual que al papá. En los primeros días de enero, en ciertas playas esta redactora vio hasta tres o cuatro de estas parejas por día. Si el "índice Vilebrequin" sirve para algo, Punta del Este 2006, definitivamente, se mostró al tope de ese ranking.






