Lo que no pudo Cristina Kirchner lo lograron los fondos buitre
Más allá de lo que defina la Corte de EE.UU., la política argentina deberá agradecerle hacia el futuro a los fondos buitre por instalar nuevamente la cultura del diálogo
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Lo que no logró Cristina Kirchner desde su llegada a la Casa Rosada lo lograron los fondos buitre : la comitiva de legisladores del oficialismo y la oposición que viajó a los Estados Unidos para respaldar la postura de la Argentina en la disputa contra los holdouts demostró que es posible construir una política de Estado en defensa de los intereses nacionales ya sea para el corto o el largo plazo.
Más allá de diferencias puntuales, los diputados y senadores que fueron a Washington llevaron la decisión inequívoca de unificar criterios y mostrar una posición monolítica ante los fondos buitre y la Corte norteamericana que definirá en lo inmediato el conflicto que mantiene el Gobierno por la deuda en default.
Quizás la reacción de apoyo de los parlamentarios de la oposición se sustente más en el temor por lo que podría significar hacia el futuro un revés judicial de la Corte de Estados Unidos que en un apoyo genuino a una Presidenta que siempre rechazó el diálogo y las agendas tendientes a generar políticas de Estado.
"Todos sabemos que si la Presidenta recibe un revés en Estados Unidos el próximo gobierno deberá pagar las consecuencias del desastre que armen los fondos buitre para la economía argentina", se sinceró anoche ante LA NACION un diputado de la oposición que se encontraba en Washington con el resto de la comitiva que viajó liderada por el presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez .
"Todos sabemos que si la Presidenta recibe un revés en Estados Unidos el próximo gobierno deberá pagar las consecuencias del desastre que armen los fondos buitre para la economía argentina", se sinceró un diputado de la oposición
Esta delegación de diputados y senadores del oficialismo y de la oposición cerrará hoy su agenda de actividad en Washington, con reuniones en el Congreso estadounidense, en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con empresarios del Consejo de las Américas.
Domínguez expresó a LA NACION que "en Estados Unidos valoran la pluralidad y el respaldo de todo el Parlamento por la causa contra los fondos buitre". Quizás esta sea una visión demasiado naif de la política norteamericana. No obstante, la decisión de mostrar una postura unificada y fijar esta defensa de la estrategia de pago a los holdouts como una política de Estado resulta válida como ensayo doméstico de una Argentina poco adepta a los acuerdos transversales a largo plazo.
La comitiva de los legisladores de Pro, el Frente Renovador, UNEN, Nuevo Encuentro y Compromiso Federal no tuvo buena suerte con Cristina Kirchner que ayer no les reconoció su labor. Por el contrario, contrapuso a la oposición argentina con el apoyo que 1 06 legisladores británicos le dieron a la Argentina en el embate contra los fondos buitre . Ni una palabra de la comitiva que lideró Domínguez.
Los legisladores argentinos llegaron al Congreso de Estados Unidos para reforzar el discurso de la Casa Rosada. Pero corren con una gran desventaja. Desde que el Gobierno firmó con Irán el memorándum por la causa AMIA los parlamentarios norteamericanos se transformaron en el foco de poder más crítico de la Argentina. No es casual que Noah Mamet, el designado embajador estadounidense en la Argentina tenga frenado en el Senado desde hace varios meses su pliego para llegar a Buenos Aires. Es también el Congreso norteamericano el que emitió en los últimos tiempos duros informes sobre el avance del narcotráfico en la Argentina y alertó sobre la presencia de células terroristas en la Triple Frontera fomentadas por Irán y Venezuela .
¿Será posible que un minúsculo grupo de legisladores argentinos logre convencer al establishment y a la política norteamericana de las bondades de un país que le dio la espalda al mundo durante casi 10 años seguidos?
Parece una empresa difícil de lograr. Con todo, es loable la decisión de opositores y oficialistas de unirse por una causa común. "Hay que profundizar la confianza reciproca entre Estados Unidos y la Argentina y en las relaciones entre los Congresos de ambos países es un aspecto a desarrollar. Esto se logra en relaciones concretas interparlamentarias y en una diplomacia parlamentaria muy activa pensando en el largo plazo", suele decir el Director del Observatorio Parlamentario de REAL- Red Argentino-Americana, Juan Pablo Laporte.
¿Será posible que un minúsculo grupo de legisladores argentinos logre convencer al establishment y a la política norteamericana de las bondades de un país que le dio la espalda al mundo durante casi 10 años seguidos?
Es cierto: la diplomacia parlamentaria es la que construye políticas de Estado de un país hacia el largo plazo. Hacen falta más gestos de opositores y oficialistas unidos para mostrarle al mundo que se pueden superar diferencias en función de la defensa nacional. En la reciente historia argentina hubo debates centrales que carecieron de un acuerdo transversal. El Gobierno se encargó de profundizar divisiones donde no las había en temas clave. Por ejemplo:
- El acuerdo por la AMIA. El canciller Héctor Timerman jamás se sentó a discutir con la oposición los alcances del controvertido memorándum que firmó con Irán. Pero en menos de 15 días exigió al Congreso ratificar un acuerdo cuyo incumplimiento por parte de Teherán la Argentina sigue pagando hoy y muy caro.
- Los negocios en Vaca Muerta. Con la misma tesitura de imponer los intereses de coyuntura doméstica y la caja inmediata, la Casa Rosada se encerró en un hermético acuerdo con la petrolera norteamericana Chevron que nunca pudo ser transparentado a la oposición y mucho menos a la opinión pública.
- El acuerdo Mercosur-UE. Las negociaciones tendientes a dar con una oferta por el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea se mantienen en estricta reserva. El Gobierno no cree que la oposición deba intervenir en un acuerdo que gravitará para la economía argentina en los próximos 10 años como mínimo.
Más allá de lo que defina la Corte de los Estados Unidos, la política argentina deberá agradecerle hacia el futuro a los fondos buitre por instalar nuevamente la cultura del diálogo. Hacia adelante habrá que repensar si sólo bajo amenazas virulentas externas funcionan en el país las dinámicas tendientes a fijar políticas de Estado.




