
Milei, como King Kong, en modo iracundo
Se mostró, con IA, en la cumbre de la Torre Eiffel como el gigantesco simio lo hace en la del Empire State en la clásica historia

King Kong se golpea ofuscado el pecho en la cumbre del Empire State mientras una flotilla de aviones lo ametrallan y le arruinan una cita imposible con su chica. Mientras libra esa batalla desigual atrapa con su manaza a un aeroplano como una mosca y consigue que se precipite a tierra.
En la película original de 1933, Fay Wray no para de gritar aterrorizada cada vez que el enorme simio se le acerca con sus modales naturalmente rudimentarios, aunque ya en la versión cinematográfica de 1976, Jessica Lange comprende que el mono gigante está enamorado de ella y le sigue la corriente con sus mohines sensuales. La escena final en este caso es en la cima de las mucho después malogradas Torres Gemelas. Ya en el film de 2005 se acrecientan los juegos de seducción y Naomi Watts, la bella de esa ocasión, cuando el fin se acerca, hasta se enternece y llora por él, otra vez en la parte más alta del Empire State.
En las tres versiones, el célebre simio sucumbe ante tanta balacera y se deja caer desde las alturas hasta estrellarse contra el piso.
Al comenzar su reciente visita a París, Javier Milei dio a conocer desde sus redes sociales un clip en el que mediante una bien lograda Inteligencia Artificial se aprecia una panorámica de la capital francesa en veloz aproximación a la Torre Eiffel. Y en la cima de la misma se ve al Presidente aferrado a una bandera argentina. En vez de estar embelesado como Kong con alguna dama, acaricia a un león, que es su alter ego de fantasía preferido. Remember “Hola a todos, yo soy el león”, el comienzo de “Panic Show”, el tema que le birló a La Renga y convirtió en himno libertario. En una interpretación muy lineal de la toma se podría afirmar que Milei está embelesado con sus muy bruscas formas de ser y que le encanta desubicarse hasta en aquellas vidrieras como la ONU o el Coloquio de IDEA en las que ganaría mucho más, y dejaría mejor impresión, si se comportara como un estadista normal. Contraste fuertísimo con el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou que dio una clase magistral, precisamente en la citada cumbre marplatense, sobre republicanismo al afirmar que “el presidente tiene que ser factor primario de unión y no de separación”. También dijo que “hay que entender que cada palabra que uno dice como presidente tiene impacto” y que si se equivoca, “cosecha tormentas”. Recordó también que para su gestión fue muy importante reunir en su despacho a los expresidentes Julio María Sanguinetti, José Mujica y a su propio padre, Luis Lacalle Herrera, como señal de que pensar distinto no debe ser un impedimento para lograr consensos básicos. “Esta reunión cotiza en bolsa”, pensó y no se equivocaba. Mientras que en la Argentina cerró la semana que pasó en alza el Riesgo País con un pico de 655 puntos, en Uruguay bajó seis puntos respecto del jueves y cerró en tan solo 70. Vale aclarar que allí gobierna una coalición de centro izquierda que sucedió hace 19 meses a un gobierno de centro derecha, con lo cual no parece contar tanto lo ideológico para que la economía funcione, como sí el sano y estable manejo de las finanzas y una inflación que en los primeros ocho meses de este año lleva acumulado tan solo 3,65% de aumento en el vecino país, contra 21,3% aquí en el mismo período. “Hace falta tener paciencia, prudencia y equilibrio”, agregó Lacalle Pou sobre cómo ser presidente de un país y no errarle en el intento. Y remató con que “hay que sentir la humildad de la historia y la responsabilidad del momento”.
Milei prefiere en cambio hablar maravillas de su gestión de forma grandilocuente por más que el Riesgo País suba y fabular cada vez más sobre otros números.
Hay algo más en que se parece a Kong: atravesó una nueva semana de ira contra el periodismo en general y contra Maru Duffard, Jesica Bossi y este diario, en particular. Nada nuevo, por cierto. pero, parafraseando a Lacalle Pou, ¿cómo cotiza en bolsa esa tosca y empecinada manera de ser de Milei?
La virtualidad puede más que la realidad en la cúpula libertaria: el Presidente siente que los periodistas lo atacan como los aviadores a Kong, pero se aferra a la punta de la Torre Eiffel y da pelea, en tanto que su principal estratega digital, Santiago Oria, piropea a una supuesta beldad libertaria que en realidad no existe porque es otra invención de la IA que engaña hasta a los propios.
“No fueron los aviones; fue la bella la que mató a la bestia”, es la célebre frase con la que finaliza la historia de King Kong. No son las múltiples acechanzas, que las tiene, las que complican seriamente al gobierno de Javier Milei, sino sus formas y modos las que agregan incertidumbres al presente y al futuro. Sus principales funcionarios, en vez de suavizar esas asperezas, agravan las cosas porque, créase o no, tratan de emularlo. Como monos.

