
Breve, tierno, pícaro: los secretos de la viralidad
El inefable "Gangnam Style" parecía haber llevado al límite las evidencias sobre las curiosas y esquivas reglas de la reproducción viral, esas que desvelan a los contemporáneos especialistas en conductas sean psicólogos o profesionales del marketing. Su exotismo, su coreografía, sus múltiples citas pop merecen más análisis que el que han tenido.
Sin embargo, el miércoles, cuatro hermanitas y un bebe sonriente dieron el batacazo: con un cartelito casero escrito con fibras pedían a la humanidad que habita en redes sociales que dieran "Me gusta": si reclutaban un millón de adhesiones el padre les regalaba la anhelada mascota. Lo lograron en menos de siete horas –ya llevan casi 3 millones– para sorpresa de todos, incluido su nada inocente padre, Ryan Cordell, catedrático y estudioso de la viralidad desde el siglo XIX y sus paralelismos con la era digital.
El ejemplo, claro, se multiplicó rápidamente: el viernes un pícaro joven noruego consiguió otro millón de pulgares en alto para obtener los favores esquivos de una compañera del secundario. Eso sí: debió esperar 18 largas horas.






