Un nuevo fenómeno: la oralidad y su "huella" digital
En teoría, escribir bien hoy no debería ser un problema. Es llamativa la multiplicación de lugares reales y virtuales en los que siempre alguien, gentilmente, da consejos sobre cómo escribir correctamente un texto.
Desde esta columna hemos compartido muchos. En principio, todo lo que en los últimos años, gracias a Internet, está desarrollando la Real Academia Española: su Diccionario, el Diccionario panhispánico de dudas y trabajos hechos especialmente para su Web (en www.rae.es y, ahora, gratis, también desde celulares y tabletas en http:/ow.ly/clKT1 ). Entre las últimas apariciones afortunadas, está, por supuesto, la de la Fundación Urgente del Español ( www.fundeu.es ) –aquí, la difusión que hace con la colaboración de la Academia Argentina de Letras (AAL)–, y todos los trabajos individuales o en conjunto que llegan desde los blogs o desde Twitter.
También existen cada vez más asociaciones o fundaciones dedicadas a la corrección –por ejemplo, la argentina Fundación Litterae, que este mes dictará una jornada de Gramática para la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera, o el ya mencionado Congreso Internacional de Correctores de Lengua Española, que se realizará en noviembre próximo en México–, de manera que escribir correctamente, apropiadamente, de acuerdo con la gramática y la ortografía españolas no debería ser una preocupación.
Sin embargo, es la proliferación de entidades dedicadas a tratar estos temas lo que muestra que la comunidad de casi 500 millones de hispanohablantes "no se halla" últimamente con su lengua, por lo menos con la escrita. Vale la pena transcribir dos pasajes del texto de la profesora española especialista en comunicación Tiscar Lara ( www.tiscar.com ), "La oralidad como huella digital", presentado en diciembre pasado en las Jornadas "Leer y escribir en español", en la Red de la Fundación Comillas.
Escribió Lara: "En el ámbito de la lectura y de la escritura analógica, la secuenciación, el turno y el tempo condicionan las formas de leer y de escribir mucho más de lo que lo puede hacer la escucha y el habla. De igual forma lo hace el espacio, tanto el de lectura como el de escritura, puesto que no tienen por qué coincidir y, de hecho, raramente coinciden". Pero ¿qué ocurre cuando se lee o escribe en línea? "Leer y escribir en línea, siempre conectados, significa sincronía, encuentro e interacción en tiempo real, pero también en espacio real: el espacio digital. Hablar de «en línea» es cada vez más hablar de «oralidad», aunque los bytes tomen formas de letras, sonidos o imágenes, fijas o en movimiento. Porque aunque sean decodificadas y por tanto leídas en lugar de escuchadas, no deja de ser una interacción más oral que escrita", precisa Tiscar Lara.
A esta oralidad que está impregnando la escritura le debemos quizá las precisiones que Fundéu se ve obligada a hacer cada vez con mayor frecuencia: por ejemplo, ésta: "El término extradición se escribe con una sola c" porque "es frecuente ver escrito en algunos medios de comunicación, de manera inapropiada, extradicción con dos ces, confusión debida probablemente a la influencia de dicción".
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