
Mitos y leyendas de una ciudad etérea
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Cuando, en 1620, el capitán español Juan Fernández fue comisionado a buscar la Ciudad de los Césares en la zona de El Bolsón, ya comenzaba a vislumbrarse el embrujo que estos valles, ríos y montañas ejercían sobre la mente de los conquistadores. Pocos años después, el indómito cacique araucano Foyel dejaría su huella en la zona. Los memoriosos dicen que su enorme tesoro está enterrado en la ladera del cerro Fortaleza, pero quien intenta encontrarlo tendrá mala suerte porque la sombra del cacique hace que se extravíe y el destino final sea la muerte.
Otro relato cuenta que en 1902 anduvieron por Cholila (localidad situada en el centro de un sistema lacustre) James Ryan (Butch Cassidy), Harry y Etta Place y, que cuando aún no estaba delimitada la frontera entre Chile y la Argentina los numerosos grupos de colonos afincados en la región, en una noche de borrachera, decidieron declarar la república de El Bolsón, un sueño que se desvaneció pronto.
Y, por supuesto, también hay una causa legendaria que explica el interés de los "locos por la naturaleza y la espiritualidad". Se afirma que el enigmático cerro tutelar de El Bolsón, el Piltriquitrón (cerro "colgado de las nubes") provee a la zona una energía incalculable convirtiéndola en uno de los espacio mundanos ideales para el futuro.
Varios son los que hablan incluso de la existencia de la "ciudad etérea", un lugar sin lugar concreto que puede observarse sólo cuando un individuo entra en estado de meditación profunda.




