
Monaguillo, asesino y delator
Como dice el refrán, mata a una persona y te dirán "asesino"; mata a un millón y te llamarán "conquistador". A tanto no llegó John Martorano (67), pero al menos se irá a la tumba con la certeza de que pocos equiparan sus credenciales. Monaguillo de niño, estrella de fútbol americano siendo adolescente, "hitman" de la mafia en Boston de grande y testigo de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en su ocaso: hasta ahí, quizá haya otros con un currículo similar, pero no cuando se llega a los detalles.
Como asesino de la mafia ítalo-irlandesa liderada por James "Whitey" Bulger, Martorano liquidó a 20 personas, "por lo menos". Y mientras otros son condenados a muerte por apenas un asesinato a sangre fría, él cumplió 12 años y 2 meses. Y para peor, la Agencia de Lucha contra el Narcotráfico (DEA) le pagó -sí, le pagó- 20.000 dólares cuando salió de prisión para que "rearme su vida".
¿Cómo es posible? Pues gracias a uno de esos siempre polémicos acuerdos en los que el delincuente negocia su futuro a cambio de señalar a peces más gordos. En su caso, permitió condenar a otro asesino a sueldo, Steven "el rifle" Flemmi, dio información contra Bulger y señaló a un agente corrupto del propio FBI, John Connolly.
Claro está, su libertad levantó polvareda. En particular entre los familiares de las víctimas, como los del financista John Callahan -al que mató en Florida en 1982-, quienes plantearon con frialdad numérica que no sólo Martorano pasó apenas 6 meses tras las rejas por cada muerto, sino que es como si el FBI lo hubiera recompensado con 1000 dólares por cada uno de ellos. Eso sí, unos 5000 de esos dólares se le irán en impuestos.





