No están todos los que son
1 minuto de lectura'
"El domingo 9, en la primera página de LA NACION impresa, se menciona a la señora Bassma Kodmani como «politicóloga» siria. Al respecto me permito señalar que en el sitio del DRAE en Internet se informa que en el diccionario no existen las palabras politicólogo y politicología . En cambio, sí responde sobre politólogo y politología , que se refieren a la política. Me permito solicitarle quiera tener a bien informarme si la palabra politicólogo es aceptada en el léxico español por alguna circunstancia que ignoro, palabra que suele usarse tanto en el periodismo oral como en el escrito", escribe el doctor Adolfo M. Aguilera.
Aclaremos, ante todo, que el buscador nunca dice que una palabra no existe. Como su nombre lo indica, el buscador busca y, si la palabra no está en el diccionario, no puede encontrarla: entonces dice simplemente que no está.
Las palabras politicólogo y politicología no están en el DRAE , pero eso no significa que no existan. La prueba de que existen es que suelen "usarse tanto en el periodismo oral como en el escrito", como dice el lector. Ahora, si están bien usadas o no es otra cuestión.
¿Qué debemos considerar para saber si una palabra es correcta? En primer lugar, si está bien formada. Precisamente porque "se refieren a la política", politicólogo y politicología están mejor formadas que politólogo y politología . Son, pues, aceptables. Y también son aceptables politólogo y politología porque están legitimadas por el uso.
¿Y por qué, entonces, no figuran en el DRAE politicólogo y politicología ? Con los elementos que nos da la lengua, las posibilidades de creación de palabras nuevas son infinitas, pero los diccionarios no inventan palabras, sino que recogen las que se usan: mientras nadie las diga, nadie las registra. La Academia no incorporó todavía estas formas porque hasta hace poco nadie se había tomado el trabajo de informarla de que en la Argentina se decían. Ahora está informada y ha prometido incorporarlas. Algo parecido sucedió con concientizar y concientización , que en América se prefieren a concienciar y concienciación , las formas que se usan en España.
"Mismismo"
Desde Managua, escribe el ingeniero Francisco J. Sierra: "Le ruego me informe si la permisiva RAE dio su consentimiento al mismismo, como pareciera mostrar el buscador de LA NACION en sus primeras líneas. En tal caso, habría que actualizar el Manual de estilo ". Y cita: "Este Buscador [sic] le permitirá encontrar los artículos de su interés a través de palabras que aparezcan en el contenido de los mismos".
Llamar "permisiva" a la Real Academia Española significa reconocerle la facultad de permitir y prohibir, que no tiene. Por lo mismo, el "dar su consentimiento" solamente puede entenderse como reconocer que un uso es correcto.
En el caso del "mismismo", como llama el lector al uso de mismo con artículo como pronombre anafórico, la opinión académica no ha variado. Leemos en el Diccionario panhispánico de dudas : "A pesar de su extensión en el lenguaje administrativo y periodístico, es innecesario y desaconsejable el empleo de mismo como mero elemento anafórico, esto es, como elemento vacío de sentido cuya única función es recuperar otro elemento del discurso ya mencionado; en estos casos, siempre puede sustituirse mismo por otros elementos más propiamente anafóricos, como los demostrativos, los posesivos o los pronombres personales; así, en * «Criticó al término de la asamblea las irregularidades que se habían producido durante el desarrollo de la misma» ( País [Esp.] 1.6.85), pudo haberse dicho durante el desarrollo de esta o durante su desarrollo ; en * «Serían citados en la misma delegación a efecto de ampliar declaraciones y ratificar las mismas» ( Excélsior [Méx.] 21.1.97), debería haberse dicho simplemente ratificarlas ;en * «El que su acción fuera efímera, innecesaria, no resta a la misma su significado» ( Abc [Esp.] 29.9.74), hubiera sido mejor no le resta su significado . A menudo, su simple supresión no provoca pérdida alguna de contenido; así, en * «Este año llegaremos a un billón en exportaciones, pero el 70 por ciento de las mismas se centra en el mercado europeo» ( Razón [Esp.] 18.12.01), pudo decirse, simplemente, el 70 por ciento se centra... ".
Más que una incorrección, este uso de mismo se considera de mal gusto. Es característico de un lenguaje burocrático rebuscado, con pretensiones de elegancia, que lamentablemente ha conquistado imitadores en otros ámbitos. Los ejemplos citados en el DPD pertenecen todos a textos periodísticos, de España y América, pero, a pesar del desliz del buscador (que posiblemente no haya que achacar a ningún miembro de la redacción), debemos reconocer que no es este uno de los vicios que más ofenden en los textos de LA NACION.
Penales
Escribe Carlos A. Altgelt:
"Me pareció muy interesante el comentario del abogado Pedro José Lella respecto a la definición de los partidos de fútbol por «penales» («Diálogo semanal con los lectores», julio 17). Además de acotar que no son realmente penales por no haber sido consecuencia de una infracción, quisiera agregar otro motivo más para validar este punto. En los penales «de verdad», de rebotar la pelota en el arquero, tanto el que ejecutó la pena como el resto de los jugadores pueden retomar la pelota y continuar el partido, cosa que no ocurre en las definiciones a los que se refiere el lector. De rebotar en un palo, el único que no puede tocar la pelota primero es el que ejecutó la pena."
Pero Carlos Manuel Trueba opina:
"Es cierto, sin duda, que esos tiros no son el producto de una sanción por infracción a una regla, pero también es cierto que llamarlos «penales» es una expresión que resume, aun para quienes desconocen el aspecto reglamentario, a qué se refiere esta cuestión. Más allá de pensar que esta manera de concluir un partido de fútbol no es, a mi juicio justa, la expresión cuestionada se encuentra incorporada al lenguaje de quienes se expresan como lo hace el común de la gente, que no quiere decir aquella que desconoce la correcta manera de hablar o de escribir.
"No quiero pensar (ni mucho menos protagonizar) qué ocurriría si tuviera la idea de introducir este tema en el «tablón». Seguramente no tendría la ocasión de presenciar el resultado de esos «tiros penales»."
Lucila Castro recibe las opiniones, quejas, sugerencias y correcciones de los lectores por fax en el 4319-1969 y por correo electrónico en la direccióndialogos@lanacion.com.ar


