Ortografía correcta "a trancas y barrancas"
Con la mano sobre el corazón, ¿cuántos conocen, reconocen o recuerdan esta locución adverbial coloquial, "a trancas y barrancas"? Podría haberse titulado "contra viento y marea", que suena más común, más conocido, es del nivel general de la lengua, de todos los días, en fin.
En realidad, la expresión vino desde la noche de los tiempos hasta la "memoria" de Línea Directa, despertada por el correo electrónico que el 09/04, envió el lector Rodolfo Héctor Ciccarella. Escribe Ciccarella: "¿Podría alguien interceder ante quien corresponda en LA NACION para que exhorten a los redactores de los artículos que luego aparecen publicados a que extremen las medidas conducentes a escribir sin cometer errores de ortografía?
"Algunos de esos errores consisten en la colocación equivocada de un acento ortográfico (como hoy, en el 3er párrafo de la 1» columna de la Pág. 14 se escribió inter í n en vez de í nterin , que es palabra esdrújula y no aguda), pero no dudo de que muchos lectores deben de observar también los que lamentablemente se producen con demasiada frecuencia. Lo pido como lector desde hace más de 70 años de LA NACION, diario con el cual, con la ayuda de mi padre, aprendí a leer cuando contaba alrededor de 4 años."
El lector hace una observación acertada, pero vale la pena avanzar con el tema, no sólo porque las erratas en los medios se están transformando en un desesperante lugar común, sino también porque son síntomas, por supuesto, de otras realidades.
Un poco de docencia -es lo que pide el lector- se impone: la incorrecta ortografía de ínterin está contemplada en el Diccionario panhispánico de dudas , lo cual significa que son muchos los usuarios del español que no saben qué hacer con ella. En el DPHD se define así: "Adverbio de tiempo (del lat. interim ) que significa ?entretanto´: « Pero, ínterin, había fundado dos centros de esquí» ( Clarín [Arg.] 24.9.97). Hoy es mucho más frecuente su empleo como sustantivo, normalmente en expresiones como en el ínterin, en ese ínterin, etc.: "Mi madre, en el ínterin, aprovechó para agradecerme la dedicación de que hacía gala» (Guelbenzu Río [Esp. 1981]. Es invariable en plural: los ínterin . Es incorrecta la forma aguda *interín".
Una primera explicación podría ser que al hablante, arrastrado por la semejanza con otras palabras, le suena mejor "en el oído" la forma incorrecta *interín . También es cierto que ínterin pertenece al nivel general y culto de la lengua (cada vez más arrinconado en los medios tradicionales y no tan tradicionales de comunicación), por lo cual, ¡triste conclusión!, suena rara, se usa con menos frecuencia y se escribe mal.
Sin embargo, hay otro aspecto y es el paso del tiempo. Dice bien Ciccarella cuando pide que se tenga más cuidado con las erratas porque es un lector "desde hace más de 70 años de LA NACION, diario con el cual, con la ayuda de mi padre, aprendí a leer cuando contaba alrededor de 4 años". Todos tendemos a idealizar el pasado; es casi seguro que también LA NACION de hace 70 años tenía artículos con alguna errata. Pero lo que interesa aquí es el hecho de que el padre de nuestro lector ya lo incitara a leer desde tan pequeño; no es necesario dar una cátedra de pedagogía para comprender que ese padre-maestro hizo lo mejor para el futuro de su hijo: le enseñó a leer en casa.
¿Maestros eran sólo los de antes? No, por supuesto. Pero en la actualidad, como la información circula aceleradamente y de tantas maneras distintas, bastante es lo que se pierde en el camino. En el "Prólogo" de la Nueva gramática de la lengua española , se cita un fragmento de la primera gramática académica, la de 1771, donde se habla de "el maravilloso artificio de la lengua" y luego se recuerda que desde esa fecha la Real Academia Española ha ido mejorando sus descripciones gramaticales, enmendando lo que consideraba revisable, ampliando lo que merecía más atención... El maravilloso artificio de la lengua es una obra en común, cuidarla es un trabajo de todos y nunca deberíamos dejar, los hablantes de español, de ser docentes y alumnos de esta materia. Si no, a lo mejor terminamos como en la Torre de Babel.


