
Patricia Bullrich: esa socia tan indomable y rebelde como necesaria
No es casual que en su más reciente y controvertido posteo, Patricia Bullrich haya expresado que “todos los peros tienen un porqué”. Además de justificar sus objeciones públicas a decisiones del gobierno, esa frase, tomada de un tema musical de Lali Espósito, deja un mensaje de naturaleza electoral. Su objetivo es recordar que los llamados “siperistas”, los votantes que frente a Javier Milei dicen “sí, pero...”, son quienes podrían definir en las próximas elecciones si el actual Presidente consigue su reelección.
La mayoría de esos electores componen la base de apoyo con la cual Patricia Bullrich alcanzó casi el 24% de los votos en la primera vuelta presidencial de octubre de 2023 y son los mismos votantes que permitieron que Milei se impusiera a Sergio Massa en el balotaje realizado pocas semanas después. Distintos estudios de opinión pública revelan que ese segmento de la ciudadanía manifiesta hoy un distanciamiento respecto del primer mandatario y no menos dudas frente al devenir de la economía. La única noticia alentadora para el oficialismo es que esa porción de la sociedad muy difícilmente apoyaría hoy una alternativa electoral asociada al kirchnerismo.
Las señales de diferenciación respecto de Milei que la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta viene dando son numerosas. Una de las más impactantes se produjo en las últimas horas, luego de que la senadora expresara públicamente su disconformidad con algunas “sorpresas” que presentaba el proyecto de Presupuesto 2027 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, en materia de discapacidad, y reclamara: “No me tomen por tonta”.
Ayer, subió un provocador video a las redes sociales que la muestra trabajando frente a su computadora, mientras escucha el tema musical “No me importa”, interpretado por Lali Espósito, una cantante a la que Milei detesta y apoda “Ladri depósito”, al asegurar que cobraba elevados cachets del sector público para cantar en recitales.

“No voy a parar pudiendo correr (...) No voy a cambiar por mucho que ladren. Nunca fui lo que querían de mí y no me importa. Siempre están los que estuvieron ahí, el resto sobra. Y las cosas que me puedan decir ya no me importan”, señala la letra del tema musical elegido por Patricia Bullrich. El contenido parece hablar más de la dirigente política que de la propia intérprete de la canción.
Si el video de la senadora sorprendió, no menos asombro provocó la respuesta de Milei, quien evitó mostrarse molesto con Patricia Bullrich, sostuvo que era una “tontería mayúscula” pretender “politizar el arte”, se preguntó cuál sería el problema de que ella escuche a Lali Espósito y reveló: “Escuché algunos temas y me gustaron”.
Es difícil saber si Milei habrá finalmente descubierto que no es políticamente correcto seguir peleándose con figuras tan populares del mundo artístico. Pero sí resulta claro que, al menos por ahora, no está en sus planes tensar la relación con la senadora Bullrich. Podrá tratarse de una socia incómoda y rebelde, pero es necesaria para la consolidación de la estructura de poder mileísta. Tal como lo expresó Silvia Lospennato, legisladora porteña de Pro, “solo el que se sabe imprescindible puede decir en voz alta lo que el resto murmura”.
Hoy Patricia Bullrich asegura estar convencida de que la mejor alternativa es la reelección de Milei. Pero también es consciente de que debe estar preparada para postularse ante la posibilidad de que surja alguna contingencia
No es la primera vez que Patricia Bullrich enfrenta públicamente una decisión del gobierno de Milei. En junio último, cuestionó la intención del primer mandatario de anular el pliego de una candidata a jueza, María Verónica Michelli, por el simple hecho de ser cuñada de un prestigioso periodista de LA NACION acostumbrado a incomodar al poder, como Hugo Alconada Mon. La senadora fue también muy crítica de la decisión de Milei de haber protegido y mantenido durante tanto tiempo a Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete en medio del escándalo que, finalmente, derivó en su renuncia. Y el lunes último, durante una exposición en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, reivindicó enfáticamente la libertad de prensa y de expresión, al mismo tiempo que el presidente Milei no se cansa de insultar a los periodistas.
Su diferenciación de Milei y del particular estilo agresivo de comunicación del primer mandatario es constante. No quiere decir esto que haya dejado de apoyar el proyecto reeleccionista del Presidente. Hoy Patricia Bullrich asegura estar convencida de que la mejor alternativa es la reelección de Milei. Pero también es consciente de que debe estar preparada para postularse como su eventual sucesora frente a la posibilidad de que surja alguna contingencia. La política está llena de circunstancias imprevisibles, y particularmente en la Argentina.
De alguna manera, la propia senadora lo ha revelado cuando publicó en junio último un enigmático video donde una imagen generada por inteligencia artificial la mostraba en el ingreso a un laberinto que planteaba tres salidas posibles: la Jefatura de Gobierno porteña, la Vicepresidencia y la Presidencia de la Nación.

Colaboradores de Patricia Bullrich aseguran que sigue conservando el aval de quienes apoyaron su candidatura presidencial en 2023 y que su imagen pública es incluso superior a la de Milei. En rigor, ambos están muy parejos. Según el sondeo de Giacobbe & Asociados concluido el 30 de agosto entre 2500 personas, la imagen positiva de ambos ronda el 36%, aunque la imagen negativa del primer mandatario es algo mayor que la de la senadora: 55,7% contra 52,5%.
La encuesta nacional de septiembre de la consultora Poliarquía, por su parte, da cuenta de una sorprendente brecha de género a la hora de evaluar la gestión de Milei. Si bien el 52% de los hombres dicen apoyarla, apenas el 32% de las mujeres la respaldan. Se trata de una diferencia que los responsables del estudio consideran inédita en la historia política argentina y que podría explicarse en buena medida por el estilo de comunicación del jefe del Estado.
Es probable que la senadora Bullrich, con su desmarque del primer mandatario, les esté hablando a votantes que fueron decisivos para el éxito de La Libertad Avanza en la segunda vuelta electoral de 2023 y en los comicios parlamentarios de 2025, pero que no comparten la forma de construir poder ni el estilo de liderazgo, insensible a algunas de las formas republicanas, que caracteriza a Milei.
La apuesta de Patricia Bullrich podría pasar por ofrecer un upgrade respecto de lo que representa Milei. Esto es, una alternativa que garantice el actual rumbo económico, con mayor calidad institucional y mejores prácticas políticas. Claro que sus recientes dichos sobre la necesidad de “más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana” despertó resquemores y cierta desconfianza sobre las intenciones de la jefa del bloque de senadores en sectores del mileísmo más puro. Particularmente, en quien desde hace tiempo la ve como una potencial rival: Karina Milei.

