
Paz, shalom, salam, solh: las Pascuas, momentos fundacionales de la fe
Durante milenios no había calendarios y la gente se guiaba especialmente por la luna. Ella ha sido, históricamente, una especie de reloj de la noche, el más grande y accesible para toda la humanidad. Ya lo señalaron los Salmos (104:19): “El Creador hizo la luna para marcar los tiempos”. En nuestra época es de uso casi universal el calendario gregoriano basado en el año solar y suponemos que todo está regulado por el mismo. Nos olvidamos de que nuestro satélite natural sigue siendo rector de muchas festividades religiosas.
En las tres religiones monoteístas, que representan la mitad de la humanidad, la luna ha servido para indicar días importantes. La comunidad musulmana concluyó recientemente el mes sagrado del Ramadán, coincidiendo con la luna nueva de marzo. Esa misma luna, en su fase de plenilunio, genera la coincidencia de algunos días de la Pascua hebrea (o Pésaj) y de la Semana Santa de las iglesias católica y protestante. Justamente hoy, 1º de abril (15 del mes lunar de Nisán), al anochecer, comienza la semana de la Pascua judía. Esta luna llena, por ser la primera posterior al solsticio del 21 de marzo, ocasiona que el 5 de abril se celebre el Domingo de Resurrección, día en que finaliza la Semana Santa.
Estamos delante de momentos fundacionales de la fe judía y de la fe cristiana. En la creencia judaica, Pésaj representa una inmersión total en la memoria histórica, ya que celebra el paso de la esclavitud a la libertad y el nacimiento del pueblo hebreo. En la fe cristiana se recuerda el paso de la muerte a la vida, con la resurrección de Jesucristo y, consecuentemente, el nacimiento de esta religión. Las dos festividades están profundamente entrelazadas por la historia, el calendario e incluso por el nombre. Ambas tienen un profundo simbolismo y ofrecen momentos de reflexión espiritual para sus comunidades.
Lamentablemente la historia nos cuenta que, debido a una interpretación errada de los Evangelios, las Pascuas eran momento de agresiones a los barrios judíos de Europa. La situación ha cambiado luego de la Declaración del Vaticano Nostra Aetate, de 1965. Esta quitó a los judíos la responsabilidad de la muerte de Jesucristo y ahora hemos sido llamados “hermanos mayores en la fe”. Hemos señalado que la luna de este año nos está mostrando la hermandad de las tres religiones monoteístas, que creen en un mismo Dios. Aunque las tres creencias valoran la vida como bien supremo, paradójicamente se ha generado una guerra en Medio Oriente porque un país teocrático niega la posibilidad de existir a otro. También hemos sufrido, en nuestro país, dos atentados terroristas perpetrados por dicho régimen.
En estas horas debemos rogar por el fin de los conflictos en Medio Oriente y pedir que se imponga la hermandad predicada por las tres religiones. Una palabra en cuatro idiomas representa ese ruego: paz, shalom (en hebreo) y salam (en árabe), solh (en farsi). El consejo “ama a tu prójimo como a ti mismo” de la Biblia hebrea sigue siendo un ideal universal para todos los tiempos. ¡Felices Pascuas cristianas y judías!
Presidente del Cidicsef






