Qué sabía Mubarak antes del 11 de septiembre sobre Al-Qaeda
El presidente egipcio echó más leña al fuego de la crisis de la inteligencia norteamericana
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EL CAIRO
Cerca de una semana antes del 11 de septiembre, los servicios de inteligencia egipcios advirtieron a funcionarios estadounidenses que la red de Osama ben Laden se encontraba en las etapas avanzadas de la ejecución de una operación significativa en contra de un blanco estadounidense, aseguró el presidente Hosni Mubarak en una entrevista realizada el domingo último.
El hecho de que Mubarak haya dado a conocer esto representa la primera ocasión en que un líder extranjero ha dicho que el servicio de inteligencia había penetrado la red de Ben Laden, Al-Qaeda, al grado de poder saber que se estaban llevando adelante discusiones sobre operaciones específicas, y si podían ser detenidas o pospuestas.
Fue por medio de un agente secreto, al que habían reclutado y que tenía contacto estrecho con la organización de Ben Laden, dijo Mubarak, que sus jefes de inteligencia trataron fallidamente de detener la operación.
Mubarak comentó que sus oficiales de inteligencia no tenían ningún indicio sobre cuál sería el blanco ni idea de la magnitud del ataque que se avecinaba.
"No sabíamos que tal cosa podría realizarse -dijo al referirse a los ataques del 11 de septiembre-. Pensamos que sería una embajada, un avión, algo, lo usual." Sin embargo, agregó, descubrir después del incidente que los terroristas iban a apoderarse de aviones y destruir edificios, "eso es increíble".
Mubarak no dijo si sabía cómo habían reaccionado los oficiales estadounidenses contra el terrorismo ante la advertencia egipcia, la misma que un oficial de inteligencia estadounidense negó haber recibido. Sin embargo, Mubarak explicó que creía que el personal de seguridad de la embajada estadounidense en El Cairo estaba tenso a principios de septiembre como resultado de la advertencia.
"Les informamos de todo", comentó refiriéndose a los oficiales de inteligencia estadounidenses.
Mubarak mencionó la advertencia como muestra de que Egipto se ha convertido en un socio cada vez más valioso en asuntos de inteligencia para Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, especialmente a partir del 11 de septiembre. Parecía posible que estuviera buscando pulir las credenciales de Egipto, que han sido cuestionadas por el Congreso antes de su visita a Washington esta semana.
"Hay tantas cosas que no podemos decir. Principalmente información de inteligencia. Hicimos mucho, pero algunas veces hay que hacerlo silenciosamente", agregó.
Un vocero de la Casa Blanca se negó a comentar las observaciones de Mubarak. No obstante, el alto funcionario de inteligencia estadounidense dijo que la CIA no había recibido ninguna advertencia sobre un posible ataque en los días previos al 11 de septiembre.
"A principios de 2001, los egipcios nos proporcionaron algo de información relativa a amenazas sobre posibles ataques contra intereses estadounidenses o egipcios", dijo el funcionario. "No había nada sobre secuestros, nada sobre ataques dentro de Estados Unidos. No llegó en los días previos al 11 de septiembre", agregó Las declaraciones de Mubarak llegan en un momento en el que son cada vez más las indicaciones de que los funcionarios estadounidenses interpretaron con lentitud los signos sobre un complot de Al -Qaeda que surgieron antes de los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono.
La semana última, Robert S. Mueller III, director del FBI, reconoció que había fallas en su agencia. Y el domingo, funcionarios gubernamentales informaron que la CIA se había enterado, con muchos meses de anticipación a los ataques, de las conexiones entre los secuestradores del 11 de septiembre y Al-Qaeda.
Según lo que Mubarak recuerda, funcionarios egipcios de inteligencia informaron a sus contrapartes estadounidenses en algún momento entre marzo y mayo de 2001 que Egipto había penetrado la organización de Ben Laden por medio de un agente. Mientras que él se refirió en general a "inteligencia estadounidense" durante la entrevista, funcionarios estadounidenses dicen que la relación de inteligencia entre Egipto y Estados Unidos se maneja a través del jefe de la estación de la CIA en la embajada en El Cairo.
El agente estableció tal contacto estrecho con la organización de Ben Laden que los funcionarios egipcios trataron de usar su influencia para detener el ataque.
"Sabíamos que algo iba a suceder -dijo Mubarak-. Teníamos buen contacto con figuras misteriosas que contaban con información sobre las actividades del grupo de ben Laden. Empezamos a usarlas, a decirles: ÔPueden parar esto"´, con cualquier pretexto, agregó el presidente, para intentar "darnos tiempo para descubrir qué es lo que puede suceder".
El presidente egipcio aseguró que sus jefes de inteligencia creyeron, basados en la información del agente, que "algo va a pasar en Estados Unidos" o "a Estados Unidos, quizá dentro de Estados Unidos, quizás en un avión, quizás a alguna embajada fuera de Estados Unidos. No podíamos saber, intentamos saber dónde, pero esta información nunca les llegó".
"Creo que este hombre, este agente, llamó por teléfono al grupo de Ben Laden, no recuerdo quién fue", dijo Mubarak. Le dijeron al agente: "No, no, no, es difícil detenerlo".
En ese tramo del relato, el presidente Mubarak agregó: "Era una semana antes" del 11 de septiembre, "porque el mecanismo estaba echado a andar, no podíamos pararlo; una semana o cuatro días, muy poco tiempo".
Cuando menos, la narración de Mubarak agrega detalles y drama a una lista de advertencias sobre ataques terroristas potenciales que las agencias de inteligencia estadounidenses sortearon en los días, semanas y meses anteriores al 11 de septiembre.
El lunes último, un funcionario egipcio, refiriéndose a las advertencias de los ataques del 11 de septiembre, reveló: "Había indicaciones de que se estaba preparando algo".
"Había información de que algunas personas estaban planeando una operación en Estados Unidos, en contra de Estados Unidos, pero no se podía establecer con exactitud dónde, cómo, cuándo", dijo el funcionario.
Este funcionario señaló que había habido una cooperación amplia entre los servicios de inteligencia de los dos países después de los ataques, e incluso los egipcios ayudaron en cuestiones tan aparentemente triviales como ordenar el maremágnum de nombres árabes usados por los secuestradores. Se negó a ser más específico sobre los detalles de la cooperación.
Durante años, los servicios de seguridad de Egipto, igual que los de Jordania y Arabia Saudita han cooperado estrechamente con la CIA en cuestiones de seguridad. Después de la invasión soviética a Afganistán en 1979, Anwar el Sadat, que entonces era el presidente egipcio, abrió las puertas de los almacenes del país donde guardaban armas de manufactura soviética para que el gobierno de Carter equipara a los combatientes mujahedines en Afganistán.
Tras el asesinato de Sadat, en 1981, Mubarak continuó con la cooperación estrecha. Durante los años ochenta, la CIA también trabajó muy de cerca con Egipto para coartar la presión militar de Libia sobre Sudán. La cooperación contraterrorista ha sido una antigua característica de la cooperación secreta.
Más recientemente, a finales de septiembre de 2001, apuntó Mubarak, los servicios de inteligencia egipcios le habían informado a Estados Unidos de un complot planeado por la gente de Ben Laden para matar al presidente Bush y a otros líderes que se reunieron en Génova, en julio.
Al describir las actividades de inteligencia, se vio que el propio Mubarak había asumido cierto riesgo. Los fundamentalistas islámicos trataron de asesinarlo hace varios años, y los asesinos de su predecesor eran extremistas musulmanes.
El jefe de los servicios de inteligencia de Egipto, Omar Suleiman, se ha convertido en uno de los enviados indispensables de Mubarak durante su viaje a Washington este mes para recopilar inteligencia política sobre lo que Bush quería discutir con el presidente durante su visita y conferenciar con funcionarios de la CIA sobre cómo renovar los servicios de seguridad del líder palestino Yasser Arafat. Suleimán también viajó a la ocupada Margen Occidental la semana última para obtener un informe del progreso de Arafat en la ejecución de esas reformas.
Funcionarios occidentales en El Cairo dicen que los agentes de inteligencia egipcios han penetrado la mayoría de los grupos fundamentalistas islámicos que operan en esta ciudad.
Con todo, el líder egipcio expresó su gran preocupación de que la creciente oleada de un sentimiento antiestadounidense y la crisis no resuelta en Palestina conduzcan a una escalada del terrorismo en la región y en todo el mundo.
"Siento temor ante lo que está sucediendo en Medio Oriente por el futuro -confesó-. La seriedad de la situación puede generar nuevos tipos de terrorismo en contra de todos nosotros, en contra de Estados Unidos, en contra de Egipto, en contra de Jordania."

