
Remember, inglesitos: 2 a 1; go home!
El discurso de Milei sobre Malvinas fue tan estructurado, tan perfecto, tan redondito de ricota… que no parecía Milei. ¿Era Milei? Las dos fuentes más confiables del Gobierno –el Colo Santilli y AFA Mahiques– aseguran que sí. Era él, pero después de ser sometido a un brusco reseteo; lo apagaron y lo volvieron a prender. De esa faena se ocupó Santiago Caputo; el inefable Caputín, al que sus rivales del barrio, Kari y los Menem, en el chat llaman Kaputo, por haber asimilado el mejor marketing político mirando lo que hacía y decía Cristina. Fue gracioso: la operación también supuso que antes se reseteara el propio Caputín, habituado a pedirle que agreda, insulte y se haga el loco. “Javier, te necesito circunspecto, grave. Solo un touch de histrionismo en frases que verás resaltadas. Prohibido improvisar, despeinarte, hacer muecas. Prohibida la voz aflautada. ¡Prohibido ser vos!”. Javi, el mejor alumno, tomó nota de todos los tips. Fue escribiendo en una libretita: “Mameluco de YPF, NO”. “Tocado y fijador, SÍ”. “A ver, o sea, digamos…, NO”. “Mi buen amigo Donald, NO”, “Opositores, los amo, SÍ (MEJOR, NO)”. “Viva la libertad, carajo, NO”. “¡Piratas, 2 a 1!, TAMPOCO”. Minutos antes de la cadena pidió repasar el texto. De sus apuntes.
No pronunciaba un mensaje de tamaña exigencia desde que le tocó hablar el Día de la Bandera, en 7º grado. Como aquella vez, puso todo de sí. Percibió que tenía que pasar desapercibido. Que solo se luciera lo que le habían escrito, una pieza muy buena, la verdad. Le llevó dos años y medio descubrir Malvinas, pero con qué convicción está abrazando la causa. El Pelu ignoró el tema en su primer discurso como presidente y en las tres cadenas nacionales al inaugurar los períodos de sesiones del Congreso. Y el 2 de abril del año pasado abrió la puerta a la autodeterminación de los habitantes de las islas ¡en un acto con excombatientes! My God, qué escandalete. Lo de ahora, ¿fue inspiración, un momento Eureka, o tuvo que avivarlos Trump al decir, el lunes, que Estados Unidos podría revisar su apoyo a Gran Bretaña por Malvinas? Odio las preguntas impregnadas de cizaña. La retiro. Elijo pensar que el inminente expolio de crudo en el archipiélago los puso en alerta, que activaron todos los mecanismos de defensa, y que Javi llamó a Trump para contarle la gravedad de lo que estaba pasando. Lo descolocó la reacción de su amigo: “¿No será un asunto entre privados?”.
La cadena de anteanoche duró 15 minutos y clavó 30 puntos de rating, ¿qué tul? Yo estaba para una horita más. Como que me sensibilizó el tema, sobre todo después de la gesta mundialista y de aquella gloriosa bandera blanca que bajó de la tribuna. Pero también comprobar, otra vez, la capacidad interpretativa de Javi. Le piden barrabrava, pastor evangélico, rockstar o jefe de Estado, y él, on demand, cumple y dignifica. Es un hombre del espectáculo; quiero decir: es espectacular. Le creés que está enojado, o de la nuca, que odia a la casta y que el 95% de los periodistas son corruptos (del 5% restante eligió a Adorni como vocero). Caputín lo tiene convencido de la infalibilidad de la llamada “fórmula Cris” de comunicación política, hoy estudiada en la academia: estar, copar, decir, decir, decir. Un Presi omnipresente, figura central, viral, que tira títulos y fija agenda, siempre en ámbitos donde no rige el derecho a réplica. Insisto: no está en campaña, está con ganas de hablar. En los últimos 15 días nos regaló siete discursos: el 20, 21, 27 y 31 de agosto, y el 2 y anteayer, el 3, dos veces. En total, casi seis horas, 26 insultos, 5 descalificaciones, 3 ofensas personales y un número infinito de enseñanzas sobre los más diversos temas, incluida una sesión de adoctrinamiento escolar. No puro relato: relato de máxima pureza. Barrabrava, pastor, rockstar, jefe de Estado y, sí, Cristina.
“Faltan 11 minutos y 48 segundos”, tiró Majul en la cuenta regresiva hacia la cadena. Así, con el corazón en la boca, esperaba el pueblo la palabra de su líder y comandante en jefe. Valió la pena, porque después de escucharlo sentimos que los piratas ya van a pisar el freno. Batería de decretos, una ley, creación del Consejo de Seguridad Nacional (¿Dani Scioli cambia de agenda, apalancado en su exitosa reivindicación de soberanía de los carpinchos en Nordelta?) y construcción de una base naval en Tierra del Fuego, proyecto del año 2022 al que Javi nunca había prestado atención; y, menos que menos, fondos. Los empresarios británicos e israelíes que pretenden extraer petróleo de las entrañas del mar malvinense tuvieron el tupé de llamar Sea Lion a ese despojo. Lion: casi una mojada de oreja, hasta anteanoche. Anteanoche rugió nuestro León, y con él rugimos todos. Bellingham, Harry Kane, Gordon, 2 a 1, go home.
Estábamos necesitando una causa nacional que nos volviera a unir. Ya la tenemos. Todas las puteadas todas destinadas ahora a los ingleses. Mandriles, no pasarán.

