Roxana Morduchowicz: "No hay que tenerle miedo a la tecnología"

Especialista en comunicación y culturas juveniles, Roxana Morduchowicz traza un perfil de la "generación multimedia" y analiza el modo en que la revolución tecnológica define la vida social de las nuevas generaciones. También les resta importancia a muchos de los temores más frecuentes de los padres y dice que "hay que acompañar a los chicos en sus consumos tecnológicos"
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6 de abril de 2008  

Lejos de una mirada apocalíptica sobre los medios, Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y directora del Programa Escuelas y Medios, del Ministerio de Educación de la Nación, desmiente algunas de las creencias más extendidas sobre el consumo cultural de los adolescentes: dice que Internet no aísla a los chicos sino que los ayuda a socializarse, afirma que la televisión puede alentar el interés por los libros y señala que todavía los jóvenes prefieren salir con amigos antes que encerrarse en su cuarto frente a la pantalla.

"No les tengamos miedo a los medios, a la tecnología; acompañemos a los chicos en sus consumos", es el mensaje de esta investigadora, autora del libro La generación multimedia (Paidós), que reúne los resultados finales de una investigación realizada en 2006 sobre los gustos y preferencias culturales de los chicos de entre 11 y 17 años, y que ahora, a partir del estudio definitivo de la investigación, profundiza sobre los significados, los consumos y las prácticas culturales de los jóvenes.

Morduchowicz, autora también de El capital intelectual de los jóvenes , describe un nuevo perfil de adolescente, cuya característica principal es el consumo simultáneo de diversos medios: hoy los chicos pueden navegar por Internet, mirar TV, escuchar música y hacer la tarea al mismo tiempo. Una generación que razona y aprende de manera diferente de como lo hacen los adultos, lo que abre un nuevo desafío para padres y educadores.

-El mundo tecnológico en el que los adolescentes están inmersos, ¿hace que haya algo realmente nuevo en la juventud actual? ¿Sienten distinto, piensan distinto, o es sólo una cuestión de soportes y formatos?

- Suele decirse que los jóvenes de hoy no son como los de antes. Y esta frase tiene mucho de verdad. Los chicos que tienen menos de 18 años son la primera generación que ha conocido desde su infancia un universo mediático muy diversificado. La distinción entre medios nuevos y medios tradicionales no tiene, para los chicos de hoy, ningún sentido. Son los adultos los que sentimos las rupturas tecnológicas. Los chicos y jóvenes se mueven cómodos en este mundo de dinamismo, de fragmentación, de inmediatez; un mundo mosaico en el que todo es simultáneo. Por eso, efectivamente, los adolescentes perciben, piensan y sienten de manera distinta. Para ellos, el zapping dejó de ser una actitud frente al televisor, para pasar a ser una actitud ante la vida. Los chicos de hoy viven esta fragmentación, provisionalidad, búsqueda de inmediatez y sensación de impaciencia.

- ¿Qué se sabe hoy sobre el modo en que ha influido la horizontalidad que promueve la Red en la relación de los chicos con los adultos o con la autoridad en general? 

- Las dinámicas familiares también se vieron afectadas. Aunque la computadora está lejos de generar las discusiones entre padres e hijos que genera la TV, ya que goza de una percepción altamente positiva. La mayoría de los padres considera que Internet ayuda con la tarea de la escuela, algo que nunca dirían de la televisión. Sin embargo, en la percepción de los chicos, sólo un 15 por ciento considera que los padres saben más de computación que ellos. Esto afecta también las dinámicas familiares, porque la transferencia de conocimientos se invierte de hijos a padres. Para los adolescentes es natural que su principal interlocutor en temas tecnológicos sean sus amigos o sus hermanos.

- Expuestos como están a una mayor circulación de la información, diversidad de fuentes y de culturas, ¿se percibe en los chicos una capacidad crítica más firme frente a lo que dicen los medios?

-No necesariamente. Veamos dos ejemplos. Una importante cantidad de chicos enciende la televisión para ver qué hay, sin saber lo que va a ver. Esto podría explicarse por un lado, por la falta de otras actividades recreativas que tienen a su disposición y la necesidad de optar por la TV más allá de los programas que se emitan. Pero también puede pensarse en una falta de reflexión para poder seleccionar lo que van a ver. El otro ejemplo es con Internet. La mayoría de los chicos dice que "Internet tiene todo lo que se necesita", pero muy pocos discriminan el origen o la fuente de información. Es decir, no son conscientes de algunos riesgos que puede presentar la Red. Hay que decir que el nivel de reflexión que tienen los jóvenes respecto de los medios y las tecnologías es bajo. Por eso, es tan importante que los adultos de la casa acompañen a los chicos en sus consumos culturales y que la escuela, los docentes, enseñen a leer los medios, en el sentido más amplio del término lectura. Vivir en una sociedad multicultural significa también convivir con el lenguaje oral, escrito, audiovisual e hipertextual. Es importante que la escuela prepare a los alumnos para la lectura y utilización de todos estos lenguajes.

- El libro le quita asidero a esa suerte de preocupación generalizada de los adultos: que la TV conspira contra la lectura y que Internet aísla a los chicos.

-Partiendo de la base del consumo simultáneo de los medios, lo que queda claro es que los medios no se sustituyen ni son excluyentes. Se complementan y se suman. El adolescente argentino pasa seis horas por día con los medios (sumando el tiempo de la TV, la radio, Internet, etc.). Pero al mismo tiempo, la encuesta arroja claramente que un chico que ve entre cuatro y seis horas de TV por día (el máximo consumo) no lee menos que aquel que ve dos a tres horas de TV diarias. Es decir, el chico no lee menos por estar más horas frente al televisor. En muchos casos la TV estimula: cuando se les preguntó cuáles eran los libros que más habían disfrutado mencionaron Harry Potter , Narnia y El señor de los anillos . Hay una coincidencia entre las películas que prefieren y los libros que les gusta leer. También vimos que los chicos eligieron leer esos libros por la publicidad que vieron en la televisión o por entrevistas a los autores que emitió la televisión. Es decir, utilizado bien el medio televisivo, se puede promover la lectura.

-¿Y en cuanto al aislamiento?

-Los medios generan nuevas formas de sociabilidad juvenil y no anulan su vida social. El 90% de los jóvenes usa regularmente Internet y el mayor uso es el chat. El uso que hace el chico con la computadora es el más solitario (lo hace solo), sin embargo, la función que más elige es social y comunicativa. Además, cuando les preguntamos a los chicos cuál es su actividad favorita, la primera opción que elegían era siempre salir con amigos. Es decir, aunque pasan más tiempo con los medios, los chicos eligen estar con amigos fuera de la casa. ¿Por qué pasan más tiempo con los medios? Por el crecimiento urbano, por la inseguridad, porque los padres no quieren que salgan tanto. Esas son decisiones de los adultos y no de los adolescentes.

-Si tuviera que explicar beneficios y perjuicios en esta nueva cultura mediática de los chicos, ¿cuáles serían sus principales reconocimientos -aquello en lo que las nuevas tecnologías los benefician- y cuáles sus advertencias?

- Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tienen un alto potencial y mucho que debe ser reconocido. Alcanza con mirar nuestra vida diaria para reconocer los beneficios de Internet. Pero, como siempre, necesitamos pensar en la actitud hacia ellos. Si los chicos no saben leer un diario y diferenciar el periódico A del B; si no pueden analizar la manera en que un noticiero televisivo presenta las noticias y si no pueden discriminar las distintas fuentes que dan origen a las informaciones que buscan en Internet, el potencial de los medios se empobrece.

-El libro describe el dormitorio de los chicos como verdaderas fortalezas tecnológicas que les permite encerrarse en su universo mediático.

-Hoy los chicos tienen en sus habitaciones universos tecnológicos. El 40% de los adolescentes argentinos tiene televisión en su cuarto. Eso no es bueno. Según nuestra investigación, ese factor hace que vean más horas de TV, que lo hagan en soledad y que pasen más tiempo encerrados en su pieza. Lo mismo se aplica para la computadora. Hay un gran desconocimiento de los padres respecto de los programas que sus hijos ven en televisión o de los sitios que frecuentan en Internet. Y hay conductas contradictorias: los padres que no ven mal que el chico tenga TV en la pieza, son los mismos que se quejan por la cantidad de horas que pasan sus hijos frente al televisor. O le ponen la computadora en el cuarto y piensan que con un filtro o un bloqueador alcanza para protegerlos de los sitios peligrosos, cuando en realidad el diálogo y la orientación son lo único que puede mejorar el consumo de los medios. El mensaje es: no les tengamos miedo a los medios, acompañemos a los chicos en sus consumos.

-En los últimos días, se dieron a concer gravísimos casos de violencia entre alumnos de distintas escuelas y también contra los docentes. ¿Los mensajes violentos de los medios influyen en la conducta social?

- No. La verdad es que no hay estudios que demuestren que haya una relación lineal de causa-efecto entre lo que ve un adolescente en televisión y su comportamiento. No puedo responsabilizar a la TV por el acto violento de un joven si no tengo en cuenta su contexto social: puede ser un chico que vive en un barrio muy inseguro, que en su casa tienen un arma o que sus padres son violentos. Su contexto de vida es mucho más importante que el programa que pueda haber visto la noche anterior.

El perfil

Estudios

Roxana Morduchowicz es doctora en Comunicación por la Universidad de París VIII. Dirige el Programa de Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación. Es consultora en medios de comunicación y educación para la Unesco y la Organización de los Estados Americanos.

Ensayos y libros

Es autora de diversos artículos y libros sobre medios y educación, entre los que se destacan A mí la tele me enseña muchas cosas y El capital cultural de los jóvenes.

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