"Si no mejoramos la escuela, estamos perdidos"
Después del traspié que protagonizó cuando sus declaraciones fueron interpretadas en favor del cierre de algunas facultades, el cardiocirujano se manifiesta en contra del arancelamiento de la universidad pública y llama a un debate de fondo sobre el sistema educativo.
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TIENE sangre italiana por los cuatro costados. "Soy muy tano", reconoce. "Salí a mi viejo, con el color de los sicilianos: la palma de las manos muy blanca y la piel aceitunada."
Tal vez, alguno de esos genes apasionados, que junto con la persistencia en el esfuerzo le sirvieron para forjarse en la vida un destino excepcional, le haya jugado hace pocos días una mala pasada. En un momento político difícil, en medio del anuncio de recortes para la educación y las universidades, su opinión de que "si en el país, por algún tiempo y por alguna circunstancia, se cerraran aquellas facultades donde hoy hay sobreproducción de profesionales, probablemente no habría ningún problema", despertó la reacción airada de distintos sectores sociales.
René Favaloro, un hijo de la universidad pública y de la reforma del 18, pide disculpas y afirma que su declaración -que él mismo califica como un exabrupto- fue mal interpretada.
"Lo positivo de todo esto es que no sólo se pudo aclarar el malentendido, sino que recibí a los representantes de los estudiantes que vinieron a protestar frente a la fundación, analizamos lo que está pasando, y nos dimos cuenta de que todos estamos en el mismo bote. Y nos comprometimos a trabajar juntos y a iniciar un debate serio de la educación, no sólo universitaria, sino de todos los niveles."
-¿Fue una torpeza política de parte del Gobierno haber planteado el recorte en este momento?
-Seguro, fue un error; yo no sé quién aconsejó al Presidente para que lo hiciera. Ahora están dando marcha atrás porque se han dado cuenta del desatino. ¿Es que alguien puede estar a favor de un recorte cuando el presupuesto de educación es deficitario? La ley federal de educación establece un incremento del 20 por ciento por año a partir de 1994, hasta llegar a duplicarlo en el 2000.
-Pero no se cumplió.
-No se cumplió. Si uno analiza el presupuesto de Educación ve que hubo aumentos, pero están muy por debajo de las necesidades reales que tiene el país. Quizá porque la economía, particularmente en esta última etapa, ha estado en manos de tecnócratas que se encierran en las teorías y creen que el mercado lo va a resolver todo.
-Usted sostiene que el país necesitaría entre 1000 y 1500 nuevos médicos por año y gradúa a 4200, una gran mayoría de los cuales "después no tiene acceso al posgrado y no está realmente capacitado para ejercer la profesión". ¿No es un contrasentido, entonces, que haya creado su propia universidad?
-Todos saben que yo me oponía a crear una nueva facultad de medicina, justamente porque decía que había demasiados médicos. Nosotros empezamos con investigación y con la educación de posgrado en cardiología y cirugía cardiovascular. Pero después empezó a rondar la idea de que hacía falta una universidad, para que nuestra educación fuera completa, en todos los niveles, con un perfil de médico que aquí no se estaba formando, que uniera a una investigación de excelencia, el compromiso social. Esto lo hicimos mucho antes que en los Estados Unidos. Por eso los chicos de nuestra universidad, además de trabajar durante el primer año en los pequeños puestos sanitarios de Caritas en las villas miseria, terminan su carrera yendo unos meses al interior del país a trabajar en los puestos sanitarios de las zonas pobres.
-La universidad pública, ¿debe ser gratuita?
-Yo estoy en contra del arancelamiento. En las universidades americanas, donde los estudiantes pagan sumas elevadas, lo que ingresa significa sólo el 5 por ciento del presupuesto de la institución. De modo que no creo que vaya a resolver el problema económico de las universidades. Lo que a mi entender es necesario es el arancelamiento de posgrado, para que el individuo que se recibió y empieza a ganar dinero devuelva al Estado por equis años parte de lo que la sociedad le facilitó. Me parece que eso es más justo.
-En el presupuesto nacional de este año se destinan 159 millones de pesos para mejorar la calidad de la educación que reciben niños y jóvenes en situación de desventaja socioeconómica. Contempla el apoyo a 16.700 escuelas y becas para que 102.000 chicos puedan terminar la secundaria. Y se destinan 1702 millones para la formación de 830.833 alumnos de universidades estatales, de los que se estima que egresarán 38.845. ¿No habría que hablar de la racionalidad del gasto?
-El problema de la educación hoy es el financiamiento. Hay que fijarse de dónde se pueden disminuir algunas erogaciones del Estado que a lo mejor no están bien justificadas. Pero nunca en Educación, donde los presupuestos son deficientes. En este momento el financiamiento no llega al 4 por ciento del PBI, y en ciencia y tecnología es del 0,5. Son valores que están muy por debajo de los países más adelantados. Deberíamos estar en el 6 por ciento en educación y acercarnos por lo menos al uno por ciento en ciencia y tecnología. Pero también hay que hacer un gran cambio impositivo. Está calculado que si quienes deben hacerlo pagaran los impuestos, el Gobierno recibiría entre 17.000 y 20.000 millones de dólares más de los que ingresan, y entonces habría más recursos para distribuir.
-¿La educación se arregla sólo con más dinero?
-Desde ya que no. Tenemos que hacer cambios profundos y trabajar en todos los niveles. La deserción escolar es tremenda, lo mismo que la repitencia, y ambas están estrechamente ligadas a la pobreza. Hay zonas del país donde los porcentajes de chicos que no terminan la enseñanza primaria son alarmantes. Gastamos enormes sumas de dinero en las universidades y, en general, se recibe sólo el 20 por ciento de los alumnos. Pero hay algunas, como la Tecnológica Nacional, donde sólo se recibe el 6 por ciento del alumnado. No puedo entender que se anoten 100 jóvenes y se gradúen 6. O falla el sistema o fallan los alumnos porque no estudian. Creo que son las dos cosas.
-También ha habido una brutal expansión de la matrícula...
-Es un tema polémico. En la inmensa mayoría de los países, por no decir en todos, existen restricciones para acceder al sistema.
-¿Cupo?
-Yo estoy a favor de un examen de ingreso, pero por neuronas. Con becas para que los que no pueden pagar tengan su oportunidad. En los ranchos de La Pampa yo vi una enorme cantidad de Einsteins . Esos chicos tenían un gran potencial, y a ellos no les puede faltar una chance.
-El primer argumento en contra es que los chicos que vienen de los buenos colegios pagos, sin huelgas y sin las carencias de la escuela pública, lógicamente estarán en superioridad de condiciones para aprobar el examen.
-Esto me confirma que el problema de la enseñanza no está en el ingreso a la universidad. Está en la escuela media. Si los argentinos no mejoramos la escuela media, estaremos perdidos. Tampoco estoy tan seguro de que la enseñanza de esos colegios privilegiados capacite realmente a los alumnos. Entonces hagamos las cosas bien, empecemos por la primaria, sigamos por la secundaria, y entonces sí podremos aspirar a una universidad de excelencia.
Impuesto
"UNA sociedad sin justicia social no tiene futuro. Por eso, con 50 años de médico, ha llegado el momento de hablar de otros temas y advertir sobre lo que no me gusta de la medicina y de la sociedad de mi tiempo." Así se expresó Favaloro en la última reunión mundial de la American Hearth Association, en Dallas, adonde fue invitado a dar una conferencia ante 7000 médicos de todo el mundo. "Se calcula -dijo- que el costo adicional necesario para lograr y mantener el acceso a la educación universal básica, a la asistencia médica básica, a una alimentación adecuada y a servicios de agua y sanitarios para todos es de aproximadamente 40.000 millones de dólares por año. Esto es menos del 4 por ciento de la riqueza total de las 225 personas más ricas del mundo. ¿No sería posible aplicar un impuesto a los superricos para ayudar a los más pobres?
Perfil
- Tiene 75 años y trabaja de 8 de la mañana a 8 de la noche. Es miembro de 24 sociedades médicas nacionales e internacionales y doctor honoris causa de una docena de universidades, entre ellas la de Tel Aviv. Dirige el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Fundación Favaloro, y la Fundación Favaloro para la Investigación y la Docencia. Fundó, además, una universidad donde se imparten medicina y otras disciplinas conexas.
- Ha escrito libros científicos, de historia, de educación, y sus memorias, entre ellos: Recuerdos de un médico rural y ¿Conoce usted a San Martín?
- Su padre nació en la Argentina, pero sus ancestros eran sicilianos. "¿Vio la isla de la película El cartero ? De ahí somos los Favaloro".
- Su hermano menor, médico, falleció en un accidente cuando él estaba en México. "Una de las cosas que más me dolió es no haber podido estar cerca de él cuando murió."
- Su mujer, María Antonia, falleció en enero del año pasado. Estuvo a su lado en los años difíciles como médico rural en La Pampa, y después lo acompañó a los Estados Unidos, cuando decidió hacer cirugía torácica. "Otra vez a empezar de nuevo, y con grandes esfuerzos. Lo máximo que llegué a ganar fueron 46.000 dólares por año."
- No tiene hijos. "Pero me quedé con los cuatro de mi hermano Juan José, tres de los cuales son médicos aquí conmigo. Dios sabe por qué hace las cosas."

