
Sobrecalificación laboral
1 minuto de lectura'
Un estudio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, elaborado sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, afirma que el 45 por ciento de los trabajadores que se desempeñan en el ámbito de la Capital Federal está ocupado en tareas de requerimientos inferiores a la capacitación que ha recibido.
El secretario de Desarrollo Económico porteño considera que el fenómeno es una consecuencia del deterioro laboral que se verifica en todo el país. Y agrega que, en la actualidad, por el precio de un empleado común se puede contratar a un profesional. Las consecuencias son las previsibles y tocan no solamente a lo social sino también a lo individual, pues crece el descontento en la población, se acentúan los fenómenos vinculados con la frustración personal y se incrementa el interés por buscar soluciones fuera del país.
La ciudad tiene, según las fuentes oficiales, 2.100.000 empleos, de los cuales 1.200.000 corresponden a personas que están radicadas en nuestra ciudad y el resto a trabajadores que ingresan diariamente desde la provincia de Buenos Aires. Por supuesto, enfocando el problema desde su única faz positiva, muchos profesionales y técnicos que hoy deben conformarse con una tarea que no es aquélla para la cual se han preparado agradecen, seguramente, el simple hecho de tener trabajo.
Las mismas fuentes informan acerca de un fenómeno del cual es poco lo que se suele decir y que aparece, con frecuencia, deformado o distorsionado. En contra de muchas suposiciones en contrario, el número de egresados de todos los niveles educativos imaginables ha crecido visiblemente. En consonancia con ese dato, la cantidad de ocupados con estudios universitarios se ha incrementado en un 32,4 por ciento desde 1993 y la de egresados de nivel secundario ha aumentado en un 20,2 por ciento
Todo el mundo está de acuerdo en valorar positivamente el claro crecimiento de la matrícula escolar registrado en los últimos años, pero no siempre se pone en la balanza el otro aspecto del problema. Cada nuevo egresado, en cualquiera de las carreras o estudios que se cursan, es un hombre o una mujer cuyo destino laboral se vuelve incierto.
La situación actual, en un país que tiene un altísimo porcentaje de desocupados, puede considerarse, en ese sentido, preocupante. La pregunta que más inquieta se vincula con la necesidad de saber cuál puede ser la reacción de la juventud que no encuentra su camino laboral y debe penar duramente por subsistir en condiciones que están muy lejos de ser gratas o promisorias.
La imagen del ingeniero o el abogado que conducen un taxi ha sido usada, con frecuencia, como si se tratara de un caso límite. En la actualidad, desdichadamente, se ha convertido en algo más que un lugar de referencia común: ha pasado a ser un hecho frecuente.
La Argentina necesita, imperiosamente, crecer económicamente y dar trabajo a su población en todas las áreas y en todos los niveles. Si esto no se consigue se puede llegar a entrever un horizonte sumamente problemático, particularmente para su población más joven, injustamente castigada por circunstancias económicas y políticas en las que no ha tenido, históricamente, participación o responsabilidad alguna.




