Triste historia de morsas y pingüinos
Optimista tenaz, Daniel Scioli se convenció de que, al designarle a Carlos Zannini como compañero, Cristina Kirchner le hizo un favor. El problema es que también incorporó a Aníbal Fernández a su boleta. "Too much", diría la señora.
Aníbal está enredado en problemas policiales. No sólo le atribuyen ser "la Morsa". También podrían involucrarlo con los negociados de la AFA. Sobre todo si Alejandro Burzaco menciona en Estados Unidos a Pablo Palladino, el delegado de Aníbal en Fútbol para Todos.
Para que no se expanda la mancha, el Gobierno denunció a Hugo y Mariano Jinkins, asociados a Burzaco en el escándalo FIFA. Con causas en la Argentina, no serán extraditados. Los trapos sucios se lavan en casa, habrá pensado la Presidenta.
Hay más peligros. En la causa que sigue María Servini de Cubría sobre los hermanos Zacarías por tráfico de efedrina, navega otra "Morsa". ¿O será la misma?
De pronto el PJ ingresó en una peripecia acuática. Morsas que humillan a pingüinos. Un clásico. Basta consultar Google para ver cómo lo hacen.




