
Turismo
"Me costó cerca de siete mil pesos, que no me molesta haber gastado. Pero no lo arreglé sólo para mí. Tengo la intención de habilitarlo para el turismo, integrándolo al programa de turismo cultural..."
(Explicaciones del vicepresidente, Daniel Scioli, sobre la refacción de su despacho.)
Siguen las buenas noticias: ahora los guías de turismo podrán llevar de paseo a sus contingentes al flamante despacho de Scioli. Para que la atracción sea aún más fuerte, se podría disponer que el propio vicepresidente -a la manera de los lobos marinos en los acuarios- haga su aparición en horarios predeterminados e improvise un pequeño espectáculo para entretener a la audiencia. Al ser la promoción del turismo uno de los grandes imperativos de la hora, todo funcionario debe estar listo para asumir estas tareas no tradicionales, que pueden derivar de modo inesperado en el descubrimiento de nuevos talentos culturales y artísticos.
El jefe de gobierno porteño ha llegado a bailar el tango en París con propósitos de promoción turística. Aunque Ibarra estaba tan entusiasmado y ansioso por poner en práctica su idea de atraer al turismo a la ciudad de la que es símbolo Gardel que olvidó barrerla antes de que llegaran las visitas, su acción puede ser calificada de ejemplar: si cada uno pusiera su granito de arena, aun desafiando al absurdo, el país entero sería un vergel para el turismo, y con el dinero que aportaría al Tesoro la industria sin chimeneas todos podríamos, sin ir más lejos, retornar al rito de las vacaciones en Miami.
No nos faltan recursos naturales. Pese a que, tal vez por razones familiares y afectivas, el monstruo marino haya preferido aparecer en Chile (nos referimos al calamar gigante), quedan aún en la Argentina especímenes de los tres grandes reinos naturales que son dignos de asombro. Obviamente, no hay que seguir malgastando oportunidades. ¿Cuántos turistas hubieran venido corriendo si se les ofrecía recorrer el despacho del ex titular de la Corte Suprema? Ahora ya es tarde y sólo nos queda lamentarnos, pero ¿por qué no habrá tenido el doctor Nazareno la misma creatividad y poder de iniciativa que tanto celebramos en el caso del vicepresidente?






