Una suma de absurdos
Un funcionario judicial, Carlos Compaired, se presentó en cinco concursos para convertirse en juez federal: aprobó cuatro de esos exámenes con las mejores notas y salió tercero en el restante. Pero hace ocho meses que el Senado se da el lujo de tener a estudio sus pliegos y no lo nombra juez.
Compaired es el secretario letrado de la Sala I de la Cámara Federal de San Martín y cinco tribunales examinadores distintos lo consideraron idóneo para ocupar los juzgados federales de Junín, Comodoro Rivadavia, Concepción del Uruguay, Dolores y Santa Fe (en este último quedó tercero en la terna). Obviamente, su nombre no es el único que junta polvo en la Comisión de Acuerdos del Senado. Desde que a mediados del año último recibió los primeros pliegos, el Senado aprobó uno solo: hace quince días dio acuerdo para el de Santiago Corcuera, un ex brillante secretario letrado de la Corte y secretario general del Consejo, que integrará la Cámara Nacional Electoral.
El Poder Ejecutivo acaba de remitir al Senado el pliego de Alberto Dalla Vía para cubrir otra vacante del mismo tribunal. Pero las demoras no siempre tienen raíz en la desidia, sino también en las internas políticas. Por eso, el caso de Compaired, si bien alcanza el límite del absurdo, no es el único. Y un dato torna especialmente grave esta situación: las plazas de jueces y camaristas que están vacantes llegó a 113.
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De los doce juzgados federales de la Capital Federal, hay cinco que están vacantes: los que abandonaron los ex jueces Carlos Branca, Carlos Liporaci, Adolfo Bagnasco, Gustavo Literas y el que aún ocupa -imaginariamente, hasta que el Senado resuelva si lo destituye- Norberto Oyarbide. También está vacante una plaza en la Cámara Federal, para la que se afirma Mario Magariños, juez de tribunal oral. El fuero federal de la Capital funciona a máquina, para ser benevolentes.
Por eso, el Consejo convocará en las próximas semanas a un concurso múltiple para elegir a tres de los futuros jueces. Mientras, el concurso para el juzgado que dejó vacante Branca ya está avanzado y es fuente de fuertes controversias: hoy, en la sesión plenaria, los consejeros escucharán las exposiciones de los dos principales concursantes: Sergio Torres y Pablo Jantus.
En el examen, Jantus obtuvo mejores notas que Torres, pero la mayoría de los integrantes de la Comisión de Selección modificaron las calificaciones -una atribución que otros consejeros aseguran que la Comisión no tiene- y Torres pasó del sexto lugar al primero. Los consejeros deben aprobar la composición de la terna con dos tercios de sus votos. Y si no se ponen de acuerdo sobre Jantus y Torres, muchos de ellos opinan que habría que anular el concurso. Pero nada será gratis: cada concurso le cuesta al Consejo casi 50.000 dólares. La crisis de un país es la suma de errores políticos y económicos, pero también la suma de absurdos.





