
Vergüenza de un ex alumno del Nacional de Buenos Aires
Como miembro de la comunidad del CNBA, sólo me resta pedir perdón a quienes hemos ofendido
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Esta vez no llamaré en mi ayuda al señor González. Hace una semana que los ex alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires dialogamos a través de la web, bajo la referencia "Actos de Vandalismo Inexcusable /Profanación de la Iglesia de San Ignacio".
Algunas reflexiones.
- 1.
Siempre se ha dicho que somos soberbios, y es cierto. Que repetimos pesadamente la lista de los personajes que pasaron por el colegio (Manuel Belgrano, Lalo Schiffrin, Saavedra Lamas, Luis Leloir, Manuel Antín, etcétera) y es verdad. Que no soportamos la competencia del colegio Montserrat de Córdoba y el Carlos Pellegrini, porque nos hemos creído aquello del "colegio de la Patria", y es cierto. Por obra de alguna justicia divina, nos toca ahora sufrir esta vergüenza.
- 2.
La enseñanza gratuita, universal, obligatoria y laica es un gran logro del presidente Julio Roca y el legislador Domingo Sarmiento, que permitió (entre 1880 y 1930) superar el problema del analfabetismo en la Argentina, antes de que lo lograran las naciones europeas y los Estados Unidos. Pero tal vez haya una cierta confusión en torno a la palabra "gratuita". Nada es gratis. Hay que construir escuelas y colegios, hay que pagar a los arquitectos y albañiles, y después hay que abonar puntualmente el sueldo de los maestros, profesores, ordenanzas y mucamas. Porque alguien debe pasar el trapo por los baños, de modo que las escuelas estén decentes...¿Verdad? Todo ese dinero sale de los salarios de millones de argentinos, pobres y ricos, gringos y criollos, comerciantes, obreros, hacendados y peones, que subsidian la educación pública "gratuita".
La educación pública es sagrada. En estos tiempos, cuando tantos servicios se han privatizado debemos custodiarla. Es el oro que ha heredado nuestra generación. Las verdaderas joyas de la abuela
Y cuando se trata de un colegio preuniversitario de excelencia monumental como el CNBA, con sus gimnasios, sus laboratorios de Química, Física, Zoología y Botánica, su Sala de Cine, su piscina de natación bajo techo, su observatorio planetario, su Aula Magna con órgano, su biblioteca admirable y otros lujos insólitos concebidos a partir de 1863, cuando se planeaba el país "en grande", los costos son enormes, ya que los profesores responden al escalafón de la Universidad de Buenos Aires. Digamos: esto es otro precio. Un lujo inusitado para mocosos de 12 años como nosotros, en 1958, y estos de ahora, en 2013, todos pertenecientes a la clase media de la Capital y GBA. Esta prestación estatal se convierte casi en un privilegio indebido, para uso exclusivo de los niños porteños.
- 3.
La educación pública es sagrada. En estos tiempos, cuando tantos servicios se han privatizado (algunos bien, otros mal) debemos custodiarla. Es el oro que ha heredado nuestra generación. Las verdaderas joyas de la abuela. Esencia de la República y su mejor atributo: un pueblo culto, una gente educada, una comunidad civilizada. Tomar, ocupar, invadir, "recuperar", dañar, son actos de fuerza que ofenden a la propiedad pública y privada. Van contra la Ley y la Constitución. Son delitos.
Y entonces, ya que ellos no fueron combatientes en su tiempo, alientan al hijo/nieto para que participe heroicamente en la toma del colegio
El Estado debe impedir que se cometan delitos, y si ocurren, sancionarlos de acuerdo a la Ley Penal. Por ejemplo, son delitos
pasear con riesgo de la propia vida por la cornisa del Observatorio y todo aquello que signifique bloquear el derecho de otros menores a estudiar. El país quiere y necesita que los adolescentes estudien. Es una prioridad nacional.
- 4.
Nosotros vivimos los "años de plomo" y, por lo tanto, sabemos bien cómo empiezan y terminan estas gimnasias. Hemos sido condiscípulos de muchos que mataron y murieron. No intentamos sacar chapa de héroes. Simplemente, conocemos la historia. Sabemos, por ejemplo, que la mayoría de los chicos y chicas de nuestro tiempo no tuvieron participación en la violencia política de los años 70. Porque no les interesaba el tema o porque no tenían ese tipo de coraje. No fueron "zurditos del Nacional Buenos Aires". Y bien. Algunos de ellos, hoy adultos, padres de alumnos, porque todo tiende a perpetuarse en las generaciones sucesivas de un colegio, padecen el síndrome de la "asignatura pendiente". Y entonces, ya que ellos no fueron combatientes en su tiempo, alientan al hijo/nieto para que participe heroicamente en la toma del colegio. Escena siguiente: el nene orinando en los altares de San Ignacio, la iglesia más antigua de Buenos Aires.
- 5.
La ley y el sentido común indican que los alumnos deben estudiar, y los docentes enseñar, según el plan que hayan diseñado las autoridades de la República. Todo lo demás, sobra. El que no quiera estudiar, puede conchabarse de bracero en la cosecha de la papa o la pesca de la corvina negra. Son actividades rentables. Aunque mucho más duras que la de psicólogo o ingeniero. Por dar un ejemplo.
Es hora de expulsar a los alumnos del Nacional de Buenos Aires que incurran en actos vandálicos
Es hora de expulsar a los alumnos del Nacional de Buenos Aires que incurran en actos vandálicos. Tal vez corresponda que alguna autoridad renuncie, también, a su cargo. Y sobre todo, de ahora en más, debe establecerse que el colegio está a cargo de la instrucción de los jóvenes, dentro de su propio sistema, que no es el de papá y mamá. Los padres, de una vez por todas, deben abstenerse de acudir al colegio. No hay ninguna asamblea: el aula tiene autoridades y programas. Su finalidad es el estudio.
Los padres de hoy ya tienen suficientes problemas con el manejo de sus hijos en casa. Dejémoslos en paz.
PD: El ser expulsado de un colegio no conlleva la pena de muerte. Se trata sólo de buscar otro colegio.
Como miembro de la comunidad del CNBA, sólo me resta pedir perdón a quienes hemos ofendido.




