
Montevideo, para amantes de la noche
Cuando se apaga el sol, la capital uruguaya abre las puertas para disfrutar de música, bailes y muy buena comida
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MONTEVIDEO.- Parece mentira las cosas que veo, por las calles de Montevideo , canta el autor y compositor Jaime Roos, más uruguayo que el mate. Con estos dos versos muestra claramente la realidad montevideana.
Un paseo por la ciudad dejaría perplejos a muchos argentinos acostumbrados a vivir al límite del tiempo. Siempre corriendo. En Uruguay, las cosas son distintas. Cuando se arriba al país, la adrenalina baja a un nivel casi inexistente. Aunque sea por una noche.
Tanguerías, candombe, bares y boliches... pero antes de que las estrellas brillen se puede disfrutar de una cervecita al aire libre en la plaza Fabini o de un café en el tradicional Sorocabana, en la avenida principal de la ciudad. Después sí, caminar por la dieciocho y mientras los pulmones se llenan de oxígeno proveniente de un sinnúmero de plazas y parques, tal vez aparezca la imagen de un montevideano que dentro de su auto dibuja los versos de Jaime: sentado en un maravilloso auto mantiene una charla por el teléfono celular mientras con la otra mano sostiene el mate y el termo.
Después de varios minutos en la ciudad se percibe una sensación poco común en Buenos Aires: el silencio. Si todavía los boliches no abrieron, los sonidos de los motores son los únicos que aparecen en escena. Hay que apurar el paso a la hora de comer. Los locales cierran alrededor de la 1. ¿Cena tradicional? Una de las tantas opciones es el puerto, con aire de mar y feria de artesanos. Mariscos, pescados o una abundante parrillada. Después la rambla, que da permiso para llamar mar al Río de la Plata.
Bailes y una buena copa
Las noches de fin de semana son sinónimo de tango. El 2 de diciembre de 1888 el diario El Día publicó: El tango nació en nuestra ciudad de Montevideo . Firmado, Ovidio Cano. Su nacimiento, dicen, fue en un antiguo rancho en lo que hoy es el Palacio Legislativo. La orquesta la componían un guitarrista, un flautista y un violinista; los dueños del rancho eran conocidos como el Tano, el Gallego y el Negro. La danza que acompañaba la bailaban los morenos y la llamaban tango. Una frase del momento se hizo eco en todo el pueblo: "¿Vamos a bailar unos tangos al rancho de la plaza?" Hoy, un boliche imperdible es La casa de Becho (New York 1412), donde habitó el autor de La Cumparsita , Gerardo Hernán Matos Rodríguez. El refugio tanguero está reciclado, pero mantiene la estructura original. En las paredes cuelga las más variada y completa colección de partituras, junto con fotos en blanco y negro de cantantes y bailarines entreverados en un corte o una quebrada. También en Ciudadela, esquina Juncal, detrás del Teatro Solís, Fun Fun es ideal para tomarse una copita mientras se disfruta del show. O Piantao (Prato 2202), un ambiente sofisticado y con buenas bebidas, con shows de tango, jazz y piano bar, según el día.
Con las primeras luces artificiales se ilumina, también, la fiesta del carnaval montevideano, de por sí una buena excusa para divertirse. De diciembre a marzo las bulliciosas actividades se esparcen por toda la ciudad: calles, lugares públicos, teatros y reductos que contagian la alegría de las comparsas. Coliseo del Buceo (Rivera casi Propios), Defensor Sporting (21 de septiembre 2362) o Albatros (Luis A. de Herrera 4235) suelen presentar shows de murga con Araca La Cana, Falta y Resto, Diablos Verdes y Contrafarsa, bandas imperdibles para amantes del ritmo.
A las dos de la madrugada la temperatura es agradable, con una brisa marina que alienta a seguir despierto. Subiendo una escalera, justo frente a la Plaza Cagancha, Las Vegas ofrece un ambiente sugestivo, ni bullicioso ni tranquilo, para disfrutar de un trago o un partido de pool mientras se escucha música country o los Rolling Stones.
Si el cuerpo pide movimiento, los boliches bailables son capaces de conformar a todos los gustos. La música de los años sesenta, romántica y tangos en Lido (18 de Julio esquina Paraguay, Galería Polvorín), el excéntrico Milenio (25 de Mayo 749) o el movido espacio de afro, candombe y salsa La bodeguita del Sur (Soriano 840) son muestras de la gran variedad que propone la ciudad. Cerca de la costa, las zonas de Pocitos y playa Ramírez se llevan los aplausos. W. Lounge(Rambla Wilson esquina Requena) es la disco top de Montevideo. Con restaurante y grupos en vivo, asegura diversión hasta muy entrada la madrugada.
¿Por qué no un show más audaz, de nivel internacional? Para ellos, Mountache (Río Negro 1287); para ellas, Café Sahara (Libertad 2592), con atrevidos stripers y canilla libre de clericó.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión $ 120
Ida y vuelta, con tasas e impuestos. 45 minutos.
En ferry $ 118
Ida y vuelta, con tasas e impuestos. 2.45 horas.
En ómnibus $ 58
Ida y vuelta, en coche cama. 8 horas.
Alojamiento
Bueno $ 150
Intermedio $ 70
Económico $ 30
Habitación doble.
Hostel estudiantil $ 10
Cama con desayuno. Canelones 935.
Gastronomía
Restaurantes del Mercado del Puerto ofrecen una parrillada completa para dos a 17 dólares. Un chivito al plato con guarnición (3 dólares) o un frankfurter (pancho) por 1 dólar son alternativas económicas en plena city. La cerveza en chopp cuesta 1,80 dólares.
Excursiones
La empresa Transhotel (Acevedo Díaz 1671, 4029935/6) ofrece un recorrido nocturno por Montevideo iluminado, una cena y espectáculo de candombe por 35 dólares por persona.
Más información
Oficina de Turismo de la embajada de Uruguay en Buenos Aires; 4807-3040.
En Internet:
https://www.turismo.gub.uy
https://www.montevideo.com.uy
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