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9 monumentos del mundo que dan suerte

Mariana Otero
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13 de febrero de 2020  • 11:17

En Copenhague, la sirenita nunca está sola. Todos los días, a toda hora hay turistas que esperan rozarla para atraer a la suerte. Lo mismo ocurre en Wall Street donde los visitantes tocan los testículos del toro con la ilusión de lograr prosperidad económica. Y, en París, hacen cola para acariciar los atributos masculinos de un periodista acribillado en el siglo XIX, como un supuesto augurio de fecundidad.

Los viajeros saben que hay monumentos, esculturas y objetos en todo el mundo que ayudan a que las cosas vayan mejor. ¿Superstición? ¿Creencia popular sin fundamento? Quién sabe. Pero por las dudas, piensan, no cuesta nada acariciar una nariz, un pie o unas nalgas de metal.

Así, sin pudor, los viajeros reparten besos al frío bronce y se animan a cosas increíbles como apoyar la cabeza invertida sobre la piedra de Blarney, en Cork (Irlanda) para lograr el don de la elocuencia y la palabra. O se toman fotos con las "Crazy girls", en Las Vegas, mientras les tocan el trasero para llamar a la buena fortuna antes de entrar al casino.

La más popular de las estatuas que representan parte de la historia soviética es la del guardia fronterizo y su perro en el subte de Moscú.
La más popular de las estatuas que representan parte de la historia soviética es la del guardia fronterizo y su perro en el subte de Moscú. Crédito: Soledad Gil

O tiran monedas a la Fontana di Trevi o cruzan el puente colgante de Tel Aviv mientras apoyan las manos en su s igno del zodíaco con la mirada en el Mediterráneo o introducen un dedo en el hueco de una columna de cobre en Santa Sofía en Estambul. Todo sea para que la suerte los acompañe.

En cada lugar, una tradición. En la catedral de Santiago de Compostela hay que golpear la cabeza contra la escultura conocida como Santo dos croques, para llenarse de sabiduría y en la Galleria Vittorio Emanuele de Milán, hay que pisar con el taco los genitales del toro de uno de los mosaicos del suelo y dar tres vueltas sobre uno mismo. En Bangkok es imperioso sentir el nácar de las sandalias del buda acostado y en Hangzhou (China), la panza del buda sonriente.

Promesas de éxito, prosperidad económica, fecundidad, amor o sabiduría bien valen las caricias al metal de una escultura. Siempre recordando que no todo lo que reluce es oro, pero si brilla y es de bronce, seguro que trae suerte.

Hocico de Porcellino

Florencia, Italia

Si se enamoraron de Florencia, y quieren regresar a esta bella ciudad, tendrán que hacer un pacto con Porcellino, el jabalí de bronce que descansa cerca del Ponte Vecchio. La leyenda dice que hay que colocar una moneda en su boca y dejarla caer. Si ingresa dentro de la fuente que yace a sus pies, el regreso a la cuna del Renacimiento está garantizado. Por las dudas, también toque e l hocico de Porcellino, realizada por el escultor Pietro Tacca en 1612. La obra es una réplica de otra réplica. Y hay varias más por el mundo.

La obra Il Porcellino está en el Mercato Nuovo en Florencia, Italia.
La obra Il Porcellino está en el Mercato Nuovo en Florencia, Italia.

Guardia fronterizo y su perro

Moscú, Rusia

La estación Plaza de la Revolución del metro de Moscú, inaugurada en 1938, es una de las más bellas y concurridas de la capital rusa. Y una de las más supersticiosas. Aseguran que da suerte caminar por entre las 76 estatuas de bronce con las que el artista Matvey Manizer representó parte de la historia soviética. La cábala dice que cuatro de ellas tienen el poder de cumplir deseos. La más popular es la del guardia fronterizo y su perro: quien acaricia la nariz del animal, junto al héroe de la antigua Unión Soviética, será afortunado durante todo el día.

La más popular de las estatuas que representan parte de la historia soviética es la del guardia fronterizo y su perro.
La más popular de las estatuas que representan parte de la historia soviética es la del guardia fronterizo y su perro. Crédito: Soledad Gil

El dedo de David Hume

Edimburgo, Escocia

No es posible irse de Edimburgo sin rozar el dedo gordo del pie de David Hume. En la Royal Mile, la calle más famosa de la ciudad que atraviesa el casco histórico, y frente al Tribunal Superior de Lawnmarket, se encuentra la imponente estatua del filósofo escocés del siglo XVIII recostado en una silla. Hay que pasar por allí y tocar el pulgar del pie derecho de la escultura que realizó Alexander Stoddart. Los dichos populares confirman que el contacto con el bronce de Hume transfiere algo de su sabiduría.

La estatua de Hume en Edimburgo.
La estatua de Hume en Edimburgo.

Victor Noir

Père-Lachaise (París), Francia

El mausoleo de Victor Noir en el cementerio parisino de Père Lachaise. Parte del ritual incluye tocarle los pies y acariciar su entrepierna.
El mausoleo de Victor Noir en el cementerio parisino de Père Lachaise. Parte del ritual incluye tocarle los pies y acariciar su entrepierna.

Los rumores que van de boca en boca indican que quienes deseen quedar embarazadas, buscar pareja o gozar de una vida sexual plena no deberían dejar de visitar la tumba de Victor Noir, en el cementerio de Père-Lachaise, en París. Noir fue un periodista asesinado en 1870 por un sobrino de Napoleón, cuya figura pasó de ser el icono de los republicanos franceses al símbolo de la fertilidad. En la lápida se encuentra una escultura de bronce moldeada por Jules Dalou, que muestra al joven abatido con una abultada bragueta, que los turistas que desean engendrar un hijo o encontrar pareja frotan sin pudor. En verdad, el ritual obliga a colocar una flor en el sombrero de Noir, besarle los labios de bronce, tocarle los pies y acariciar su entrepierna.

El zapato de Harvard

Boston, Estados Unidos

Parece que tocar el zapato de John Harvard da buena suerte y asegura el regreso a Boston. La estatua de este clérigo inglés, ubicada en el campus de la Universidad, se ha ganado esa fama hace tiempo entre turistas y aspirantes a ingresar a la prestigiosa institución. El monumento de bronce, r ealizado en 1884 por Daniel Chester French, tiene una historia curiosa porque una placa "engañosa" informa: "John Harvard, fundador, 1638". Esto la convierte, también, en "la estatua de las tres mentiras". Una: Harvard fue sólo un mecenas, no su fundador. Dos: La Universidad se fundó en 1636. Tres: la escultura no representaría a John sino a un estudiante cualquiera del siglo XIX.

Dicen que tocar el zapato del clérigo John Harvard da buena suerte y asegura el regreso a Boston.
Dicen que tocar el zapato del clérigo John Harvard da buena suerte y asegura el regreso a Boston.

La nariz de Lincoln

Springfield, Estados Unidos

En el cementerio Oak Ridge, en Springfield (Illinois), descansan los restos del asesinado ex presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln. La fastuosa tumba diseñada en 1860 por el escultor Larkin Mead está en un mausoleo con cuatro pedestales con esculturas que recuerdan la Guerra de Secesión. Un poco más allá, mirando hacia el sur, se encuentra el enorme busto de bronce de Lincoln, en cuya presidencia se abolió la esclavitud. Tiene la nariz brillante, porque todos los visitantes la acarician con la ilusión de tener una buena estrella.

La nariz brillante de la escultura de Lincoln en Oak Ridge, Springfield.
La nariz brillante de la escultura de Lincoln en Oak Ridge, Springfield.

San Juan Nepomuceno

Praga, República Checa

El maravilloso puente de Carlos flanqueado por 30 esculturas, guarda dos sitios mágicos relacionados a Juan Nepomuceno. Cuentan que el confesor de la reina de Bohemia fue ajusticiado y arrojado al río cuando se negó a romper un secreto de confesión. Para volver a Praga (o para alejar la desdicha, según otros) hay que tocar el perro y el cuerpo del santo en el momento en que es torturado. Luego, en el lugar que fue tirado al Moldava, hay que colocar la mano sobre la placa con cinco estrellas que marca el sitio desde donde cayó y pedir un deseo. El santo, lo concederá.

La escultura de Juan Nepomuceno en el puente de Carlos de la capital de República Checa.
La escultura de Juan Nepomuceno en el puente de Carlos de la capital de República Checa.

El seno de Julieta

Munich, Alemania

Si las mujeres le regalan flores a Julieta, la protagonista de "Romeo y Julieta", y los hombres le tocan el seno derecho serán afortunados en el amor. Aseguran que eso ocurre con la estatua de Julieta que la ciudad de Verona regaló a Munich en 1974, y que se encuentra al lado del viejo Ayuntamiento, convertido hoy en un museo de juguetes. En Verona, la casa donde se cree que vivió la joven Capuleto, hay una escultura a la que aplica el mismo ritual para lograr el amor eterno.

Estatua de Julieta que la ciudad de Verona le regaló a Munich en 1974.
Estatua de Julieta que la ciudad de Verona le regaló a Munich en 1974.

Beso al pie del indio patagón

Punta Arenas, Chile

Un beso al dedo gordo del pie del indio patagón en el monumento al navegante Hernando de Magallanes en la Plaza de Armas de Punta Arenas es garantía de buena suerte y del retorno a la Patagonia chilena. Cuentan que un marino español quedó deslumbrado con el indio y antes de embarcarse le pidió protección y éxito con un beso. Al parecer, el indio esculpido por el chileno Guillermo Córdova en 1920, cumplió.

El indio patagón, parte del monumento al navegante Hernando de Magallanes en la patagonia chilena.
El indio patagón, parte del monumento al navegante Hernando de Magallanes en la patagonia chilena.

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