Bush llamó a los argentinos a unirse para superar la crisis

EE.UU. urge que se negocie con el FMI
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22 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- El gobierno de George W. Bush comenzó a analizar ayer diferentes medidas para una eventual asistencia a la Argentina, a la que el presidente norteamericano consideró "una de las democracias líderes" de la región.

Según confirmaron fuentes del Departamento de Estado a LA NACION, funcionarios del Departamento del Tesoro, del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado mantuvieron durante el día varias reuniones para buscar "una respuesta a la crisis argentina".

"Estamos monitoreando la situación muy de cerca. Estamos preocupados y ha habido reuniones en todos los niveles para tratar el tema argentino", dijo un funcionario que requirió el anonimato y no quiso entrar en detalles sobre quiénes participaron de los encuentros o qué se dijo.

Sin embargo, en un artículo que publicó ayer el diario The Washington Post, el mismo secretario de Estado, Colin Powell, reconoció serias inquietudes ante un "colapso económico" en la Argentina ("Estoy muy preocupado por la situación, con el quiebre en la sociedad", dijo) y señaló que este fin de semana mantendría reuniones con el presidente para analizar la crisis.

Powell agregó que en los últimos meses discutió con funcionarios de alto rango "un posible paquete económico de ayuda" -como se hizo con México en 1995- y "las maneras en que las instituciones financieras internacionales podrían ofrecer alivio".

Por su parte, el presidente Bush, en una inusual declaración conjunta con sus pares de México, Vicente Fox, y de Canadá, Jean Chrétien (los tres socios del Tratado de Libre Comercio Norteamericano, Nafta) expresó ayer su preocupación por la Argentina y llamó a los argentinos "a unirse para hallar una solución que conduzca al país de vuelta al crecimiento sostenido y la prosperidad".

"La Argentina es nuestro vecino y amigo y hemos visto los recientes acontecimientos con preocupación y compasión", señalaron los tres mandatarios. "Aplaudimos la gran fuerza demostrada por las instituciones de la Argentina durante este período, y reiteramos nuestra confianza en que el país se mantenga como una de las democracias líderes del hemisferio occidental", agregaron.

Poco antes, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, había urgido a las nuevas autoridades argentinas a continuar trabajando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la base de "políticas sólidas". Asimismo, desestimó la idea de que la crisis pueda tener un efecto dominó en otros países de la región. "No parece que haya contagio con lo que sucede en la Argentina -dijo-. Parece en cambio que está aislada en la Argentina y eso es un hecho que ayuda."

O´Neill no quiere más ayuda

Si no hubo una mención concreta de asistencia se debe a que no todos en la administración están de acuerdo con esta vía de acción. En una entrevista con The Wall Street Journal, el secretario del Tesoro, Paul O´Neill, negó que el FMI pueda tener algún tipo de responsabilidad en el estallido social argentino y se opuso a que Washington dé más asistencia.

"Me parece incorrecto que como reacción a los disturbios se justifique más ayuda de Estados Unidos o del FMI", afirmó el secretario, quien apuntó "que no podemos aceptar la responsabilidad de cómo ellos gobiernan el país".

Un país que parece haber figurado en el mapa para los norteamericanos después de mucho tiempo. Sin excepción, las cadenas de televisión y los principales diarios norteamericanos cubrieron con amplitud la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.

The New York Times abrió su edición de ayer con una gran foto de los choques entre manifestantes y la policía montada en la avenida Roque Sáenz Peña, con el Obelisco de fondo envuelto en una densa humareda.

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