Cuadernos de las coimas: declararon excolaboradores de funcionarios kirchneristas acusados
Lo hicieron como testigos, a pedido de las defensas; afirmaron desconocer movimientos irregulares en el ministerio que lideraba Julio de Vido
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El juicio de los Cuadernos de las Coimas cerró hoy una ronda de testimonios solicitados por la defensa del exfuncionario kirchnerista José María Olazagasti, secretario privado del exministro Julio De Vido, acusado de haber participado en la presunta maniobra de recaudación ilegal que habría encabezado Cristina Kirchner.
Leonardo Javier Pantanali, quien trabajó bajo las órdenes de Olazagasti en el área de Ceremonial y Protocolo del Ministerio de Planificación, negó haber visto a su entonces jefe transportando bolsos. Declaró que este fue trasladado en 2014 a la Secretaría de Inteligencia (SIDE) por pedido de Juan Martín Mena y que, tras su partida, él mismo quedó al frente del área de Protocolo.
Su testimonio coincidió con el de otros excolaboradores del ministerio que también negaron movimientos irregulares en el ministerio y dijeron estar al tanto del traslado de Olazagasti al organismo de inteligencia, aunque afirmaron desconocer los motivos de la decisión.
El juicio transita una etapa en la que declaran asistentes o subordinados de los funcionarios acusados, convocados a pedido de sus respectivas defensas.

Hoy, además de Pantanli, declararon antiguos colaboradores del exdirector de Energías Renovables, Fabián Ezequiel García Ramón.
El martes lo hicieron otros cuatro testigos, entre ellos Horacio Mizrahi, periodista y exfuncionario del Ministerio de Planificación Federal durante la gestión de Julio De Vido.
Mizrahi, que mantenía contacto con Olazagasti, negó haberlo visto transportar bolsos con dinero o tener conocimiento de que participara en la recaudación de fondos para campañas políticas.
Ante una pregunta de la fiscalía, Mizrahi reconoció que había visitado la quinta de De Vido en Lima, partido de Zárate, aunque dijo no recordar si lo había hecho el 6 de agosto de 2010, fecha en la que el chofer Oscar Centeno registró el viaje. Su testimonio fue compatible con las anotaciones del exchofer, uno de los pilares de la causa.
En paralelo, la defensa del exfuncionario Roberto Baratta, mano derecha de De Vido y uno de los presuntos recaudadores, volvió a apuntar contra los cuadernos de Centeno y pidió un careo entre Diego Cabot, el periodista de LA NACION que lideró la investigación, y Fernando Gutiérrez, exjefe de fotografía del diario, por presuntas diferencias en sus declaraciones sobre las circunstancias en las que fueron fotografiados los registros de Centeno.
El tribunal tiene pendiente resolver ese planteo y otros pedidos de la defensa de Baratta, entre ellos una solicitud para que sean confrontadas las versiones de dos exejecutivos de Techint, Luis Betnaza y Héctor Zabaleta.

En este proceso, sobre la expresidenta pesa la acusación de haber sido jefa de una asociación ilícita dedicada a la recaudación de sobornos de empresarios contratistas del Estado.
Mañana comenzará otro juicio oral en su contra, el de Hotesur-Los Sauces, en el que está acusada de lavado de dinero y asociación ilícita por presuntas maniobras realizadas a través de los negocios hoteleros e inmobiliarios de su familia con empresarios beneficiados por contratos estatales.




