
Cultor del bajo perfil
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Arturo Ossorio Arana cultivó, durante más de 42 años, el bajo perfil en la Cancillería, donde lo describen como un profesional serio y discreto, poco afecto a la exposición pública que ganó tras la difusión de un cable confidencial de su autoría.
Cuando ingresó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en diciembre de 1955, no pasó inadvertido: es el hijo del general Arturo Ossorio Arana, uno de los protagonistas de la Revolución Libertadora.
En septiembre de 1955, el general Eduardo Lonardi había designado a OssorioArana interventor en la provincia de Buenos Aires. Dos meses más tarde, cuando el general fue nombrado ministro delEjército, y luego comandante en jefe de la fuerza, su único hijo varón ingresó en la Cancillería.
Arturo Ossorio Arana (hijo) inició la carrera en el exterior como secretario de embajada enEspaña; luego, fue cónsul enMadrid y consejero de las embajadas en los Estados Unidos y en Brasil, sucesivamente.
En 1979, asumió por primera vez al frente de una embajada, en Honduras.Luego, encabezó la delegación argentina en China.En 1994, fue embajador argentino enPerú, cargo que desempeñó durante tres años.
Ossorio Arana, que tiene reputación de ser un diplomático prolijo, envió el 13 de diciembre de 1995 un cable confidencial advirtiendo sobre un posible desvío de armas, información que habían recibido los agregados militares argentinos en Lima. Cuando el cable se hizo público, Ossorio Arana, que hoy tiene 65 años y ocho hijos, se topó con su nombre en los titulares de los diarios. Había roto, en forma involuntaria, su bajo perfil.
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