Despenalizar a la mujer

Por Mabel Bianco Para LA NACION
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29 de febrero de 2004  

Al aborto llegan mujeres y familias desesperadas ante la imposibilidad de continuar un embarazo que no supieron ni pudieron evitar. Su consideración tiene una fuerte carga emocional, no es algo teórico, cada persona y familia afectada es "única", y esa realidad se confunde en una inacabable discusión filosófica.

Es imprescindible no evadir el problema, en la Argentina muchas mujeres y niñas enferman y mueren y muchas familias se destruyen. Es posible prevenirlo en gran medida con educación sexual y servicios de salud reproductiva. Pero si no se pudo, en casos como las violaciones o las malformaciones congénitas inviables (mueren al nacer), necesitamos un marco legal que obviamente no obligue, pero sí autorice la intervención. Por eso despenalizar a la mujer y ampliar claramente las excepciones que hoy fija la ley a las violaciones y a estas malformaciones, es imprescindible y urgente. Una encuesta de opinión en mayo de 2003 evidenció que la población acuerda en que se pueda interrumpir el embarazo en caso de violaciones -81%-, malformaciones inviables -84%- y riesgo de vida de la mujer -81%-. Esto coincide con observaciones de encuestas previas.

El riesgo de vida de la madre está reconocido por la ley, pero no siempre se aplica. Reiteradamente la justicia y/o las autoridades sanitarias desconocen informes médicos que aconsejan la intervención.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos señaló en 1999: "El derecho a la vida incluye no ser privado de ella arbitrariamente y también garantizar una vida digna". La ley y su aplicación deben incorporar este concepto para asegurarles a las más de 500.000 familias argentinas que todos los años sufren este tormento el derecho a una vida digna.

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