
Detuvieron a dos ex jefes montoneros
El juez Bonadío encarceló a Vaca Narvaja y Perdía por la muerte de 15 militantes; además, pidió la extradición de Firmenich Dijo que fue "funcional" a la represión el pedido de los cabecillas del movimiento para que varios dirigentes regresaran al país Los guerrilleros murieron en 25 días
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Los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía quedaron detenidos ayer, por su presunta responsabilidad en el secuestro, privación ilegal de la libertad, posterior desaparición forzada y homicidio de quince militantes de la organización armada por la represión ilegal en la última dictadura militar.
El juez federal Claudio Bonadío requirió además a Interpol la "detención provisoria con fines de extradición" de Mario Firmenich, quien reside con su familia en España desde hace varios años, acusado de los mismos cargos derivados de la llamada "Operación Guardamuebles".
LA NACION contactó a su esposa, María Elpidia Martínez Agüero, en su casa cercana a Barcelona, quien afirmó anoche que Firmenich no haría declaraciones, pero evitó precisar si ya había sido detenido.
Vaca Narvaja y Perdía, en tanto, prestarían hoy declaración indagatoria ante el magistrado, quien luego tendrá 10 días para definir la situación procesal de los ex montoneros.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron, no obstante, que la decisión del juez responde a "un hecho puntual" y no "una revisión histórica", ya que las detenciones "se circunscriben a estos tres únicos ex jefes vivos de la conducción de Montoneros de 1980".
Bonadío estimó que Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja, integrantes de la conducción nacional de Montoneros no actuaron adecuadamente ante la represión ilegal encarada, en particular, por el Batallón 601 de Inteligencia entre 1978 y 1980.
El magistrado concluyó que las decisiones de los líderes montoneros resultaron "funcionales a la estructura ilegal de represión organizada por el gobierno de las Fuerzas Armadas en el período 1976/83".
La causa en la que se ordenaron los arrestos se inició en julio de 1998 para investigar los secuestros de militantes de Montoneros, que fueron marcados, presuntamente, al cruzar las fronteras.
Bonadío había procesado por esas desapariciones a las entonces cúpulas del Primer y Segundo Cuerpo del Ejército y del Batallón 601, además de imputarles su participación en una "asociación ilícita", agravada por su condición de militares.
La Sala II de la Cámara Federal confirmó el 31 de enero pasado la prisión preventiva de Guillermo Suárez Mason y de otros doce ex militares por su presunta participación en esas desapariciones, además de declarar la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y de obediencia debida.
Juicio oral
Todos ellos deberán enfrentar, por tanto, un juicio oral y público, donde podrían ser condenados a reclusión perpetua. Pero Bonadío decidió apuntar ahora a lo que consideró el otro eje necesario para que los crímenes en efecto ocurrieran.
El juez dijo en su resolución que la conducción de Montoneros ordenó desde el exilio una "contraofensiva popular" a fines de 1978 por la que varios militantes de la organización regresaron al país, a una muerte casi segura.
Sustentado en libros de Richard Gillespie y del propio Perdía, además de testimonios del ex montonero y actual candidato a diputado nacional por la Capital, Miguel Bonasso, entre otros, Bonadío recordó que como saldo de esa orden murieron o fueron capturados 16 montoneros con cargos relevantes, además de muchos otros militantes.
"Está probado que la Conducción Nacional de la OM (Organización Montoneros) tenía cabal información de los resultados de la ofensiva de 1979, que a juicio de Bonasso tuvieron un 75% de bajas, que las operaciones no fueron desestabilizadoras para el Régimen Militar, (y) que la contraofensiva del 80 copia la estructura logística, de comunicaciones y depósitos de armas de (la contraofensiva) de 1979", citó Bonadío.
Aún así, menos de un año después, y pese a los datos que la cúpula de Montoneros obtuvo sobre el saldo sangriento del primer intento frustrado, ordenó una segunda ofensiva.
Retornaron al país en febrero de 1980 Julio César Genoud, Verónica María Cabilla, Jorge Oscar Benítez, Angel Servando Benítez, Lía Mariana Guangiroli, Angel Carbajal, Matilde Rodríguez de Carbajal, Raúl Milberg, Ricardo Marcos Zucker (hijo del fallecido actor Marcos Zucker), Ernesto Ferre Cardozo, Miriam Antonia Fuerihs, Marta Libenson y Angel García Pérez. Todos murieron en un lapso de apenas 25 días.
"Bajo la conducción de Horacio Campiglia y con la asistencia de Susana Pinus de Binstock (que debían permanecer en Río de Janeiro para coordinarlos) ingresaron de manera escalonada a la Argentina", explicó Bonadío, y subrayó que "todos fueron detenidos por miembros de las FF.AA., en una época comprendida entre la segunda quincena de febrero de 1980 y la primera semana de marzo del mismo año", mientras que Campligia y Pinus de Binstock fueron detenidos al arribar a Río el 11 de marzo.
Bonadío subrayó que el fracaso de la segunda contraofensiva era ineludible, ya que el Ejército había requisado muebles de un depósito "guardamuebles", de allí el nombre de la operación, dos meses antes de las capturas. "La fecha no es un dato menor. La decisión de guardar los elementos de logística que no se utilizaron durante la contraofensiva de 1979 estaba plenamente en conocimiento de las autoridades militares antes de iniciarse el despliegue de 1980", destacó.
"Patraña infame"
- Guillermo Martínez Agüero, abogado defensor de Mario Firmenich, afirmó ayer que "poner en la misma balanza a los genocidas con los compañeros que han luchado por la liberación nacional ni siquiera aporta a lo que pretende el presidente Kirchner". Tildó, además, de "patraña infame" y de "barbaridad" la orden de detención dictada por el juez Claudio Bonadío y sostuvo que "hay libros de la CIA comentando la entrega de compañeros montoneros a sus otros compañeros, es todo una patraña infame que trae consecuencias serias, porque es atrasar a un país que necesita saldar su pasado con justicia social".
La agrupación que se enfermó de violencia
Desde su aparición pública en 1969, con el asesinato del ex presidente Aramburu, hasta la fatídica contraofensiva de 1980, que terminó con la muerte de 15 militantes, la agrupación Montoneros jugó un papel central en el espiral de violencia que marcó al país en los años 70. Sus líderes sólo tuvieron una breve actividad legal dentro del justicialismo, hasta que Perón, en sus últimos días, los descalificó.
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