
El padre Guillermo Marcó analiza el proceso de acuerdos y consensos que se intentó tras la crisis de 2001; sus conclusiones quedaron en la nada
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“Aquí estamos, reconociendo todos nuestras responsabilidades, intentando con humildad y fortaleza salir de la postración a la que nos han llevado tanta corrupción, tanta mentira y tanta codicia”. Así describía en enero de 2002 el presidente del Episcopado, el arzobispo Estanislao Karlic, el estado de un país devastado por la crisis, y explicaba la disposición de la Iglesia para acompañar, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la búsqueda de consensos entre todos los sectores políticos y sociales. Nació entonces la Mesa del Diálogo Argentino.
Por Mariano De Vedia
