
La vicepresidenta posterga los recortes y gestos de austeridad para apuntalar la alianza con los radicales, macristas y peronistas no kirchneristas; tras el traspié, apuesta a negociar para reflotar el debate de la boleta única
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Mientras Javier Milei ratifica su apuesta a la fórmula “a todo o nada” para sortear los contratiempos que sufre su set de medidas para desregular la economía y transformar el Estado, la vicepresidenta Victoria Villarruel le pone su impronta a la conducción del Senado, un escenario donde las ambiciones reformistas de los libertarios chocan con los límites de la nueva configuración parlamentaria y de la realidad política.
Por Matías Moreno
