El oficialismo busca pactos legislativos

Procura reforzar la gestión de Kirchner; indignación en Diputados por la posible dimisión de Menem
Laura Serra
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14 de mayo de 2003  

El insistente rumor sobre la renuncia de Carlos Menem a competir en la segunda vuelta electoral colocó al Congreso en estado de conmoción. Allí, los principales referentes oficialistas fogonearán, de inmediato, un acuerdo legislativo pluripartidario para apuntalar el aval político que necesitará el futuro presidente Néstor Kirchner para encarar sus primeros meses de gestión.

La indignación y el desconcierto reinaban ayer en los principales despachos oficialistas. Entre los legisladores que responden al presidente Eduardo Duhalde la reacción hacia el ex presidente Menem se sintetizaba en dos palabras: cobardía e irresponsabilidad. Estaban convencidos de que, con su renuncia -si en verdad la concreta- Menem buscaría desestabilizar la gestión de Kirchner en un corto plazo.

"Cometerá el peor error de su carrera. Es mejor una derrota honrosa que un renunciamiento vergonzante", asestó el diputado José María Díaz Bancalari (Buenos Aires), que no dudó en calificar como un "acto de golpismo institucional" la eventual dimisión del rival de Kirchner: "Será una actitud que la historia no le perdonará".

Toda la preocupación del duhaldismo se concentraba ayer en un interrogante: si renuncia Menem, ¿cómo sustentar la legitimidad del futuro presidente que, a ojos de la sociedad, nacerá con una debilidad de origen signada por el 22 por ciento de los votos? La inquietud llegó a tal extremo que algunas voces del PJ propusieron la convocatoria a un plebiscito que ratifique con los votos la nueva presidencia.

"Debería ser de forma inmediata, a suerte y verdad", sugirió el diputado Eduardo Di Cola (PJ-Córdoba), cercano a Kirchner y uno de los candidatos a presidir el bloque justicialista.

Sin embargo, esta propuesta morirá antes de nacer. El propio Kirchner la desechó anoche, durante una reunión que mantuvo con sus principales colaboradores, su esposa, la senadora nacional Cristina Fernández, y los diputados santafecinos Jorge Obeid y Julio Gutiérrez. Sí, en cambio, concentrará todos sus esfuerzos en la convocatoria a un amplio acuerdo parlamentario que garantice la gobernabilidad y, ergo, la sanción de las próximas leyes.

En rigor, la idea no es nueva. El propio presidente Duhalde y el titular de la Cámara Baja, Eduardo Camaño (PJ-Buenos Aires) arrojaron la propuesta antes de las elecciones del 27 del mes último, argumentando la necesidad de un amplio consenso para afrontar los problemas por resolver.

Las dificultades

La cuestión no se presenta sencilla, admiten en el PJ. Es que un acuerdo de gobernabilidad, para que prospere y genere el consenso esperado, requiere que se cumplan dos condiciones previas: por un lado, la unidad del justicialismo y, por el otro, definir qué contenidos formarán parte de dicho acuerdo.

El primer problema aún está lejos de resolverse. En el Congreso, el PJ se presenta fragmentado (sobre todo en la Cámara baja) y el menemismo, si bien anticipó que apoyará a una futura gestión de Kirchner, se mantiene reticente a apoyar cualquier acuerdo programático.

La unidad del PJ parlamentario dependerá, en buena medida, de quiénes conducirán las bancadas. El problema mayor se presenta en la Cámara de Diputados (no así en el Senado), donde ya se desató la pulseada para ocupar la presidencia del bloque, virtualmente vacante desde que su ex titular Humberto Roggero (PJ-Córdoba) partió como embajador hacia Italia.

La situación sólo se definirá cuando Kirchner asuma la Presidencia. Pero, mientras tanto, se desliza un cúmulo de nombres. Además de la del diputado Di Cola, también suenan los legisladores José María Díaz Bancalari (Buenos Aires), Juan Urtubey (Salta) y Sergio Acevedo (Santa Cruz). Tampoco se descarta al propio Roggero, que a fin de mes regresará al país.

Mientras tanto, la oposición espera, atenta, los próximos movimientos de sus pares justicialistas. Pero, a priori, sus distintos representantes coinciden en que no firmarán ningún cheque en blanco al futuro gobierno. De todas maneras, anticiparon su predisposición a cooperar, desde el Congreso, en pos de la gobernabilidad.

Apoyo

"El radicalismo seguirá firmemente comprometido con las instituciones del país. Esta situación nos convoca a construir, desde nuestro papel opositor, el mayor consenso para la recuperación nacional y social de los argentinos", enfatizó el gobernador Angel Rozas, titular de radicalismo, tras una reunión con gobernadores.

En la misma línea se expresó Federico Storani, uno de los principales referentes de la UCR en Buenos Aires. "Gobernabilidad sí, pero no a cualquier precio. Hay que discutir los contenidos del acuerdo", enfatizó.

Los mismos reparos expusieron los referentes del interbloque federal de diputados. "No vamos a obstruir la gestión del próximo gobierno, pero no pretendan que con un acuerdo parlamentario Kirchner consiga el 78 por ciento del respaldo que no obtuvo en las urnas en la primera vuelta electoral", advirtieron.

También el socialismo tiene sus dudas. "No vamos a poner palos en la rueda, pero sí encarnaremos una oposición responsable", expresó el diputado Jorge Rivas (Buenos Aires).

En tanto, en el bloque de ARI que comanda Elisa Carrió (Chaco) las voces se expresaron cautas. "Si Kirchner cumple con sus promesas de campaña, en cuanto a la política social, la redistribución del ingreso, la renegociación de la deuda externa y apoyo al Mercosur, nos encontrará muy cerca. Si violenta sus promesas, nos encontrará lejos", advirtió Rafael Romá (Buenos Aires).

Con la colaboración de: Daniel Gallo y de Jaime Rosemberg

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