
En una visita de la actual vicepresidenta a Catamarca, en 2003, el sindicalista envió una tropa de militantes como represalia al intento de quitarle su banca en el Senado; hoy, son aliados
Luis Barrionuevo supo que era su momento para la venganza. Activó un despliegue de militantes para recibir a Cristina Kirchner en Catamarca con piquetes a la salida del aeropuerto, insultos y un agresión a huevazos al momento del discurso electoral. Había zafado dos semanas antes por un puñado de votos de ser expulsado del Senado, en una maniobra impulsada por Cristina, que por entonces presidía la Comisión de Asuntos Constitucionales, desde donde acusaba al senador catamarqueño y sindicalista de haber promovido los incidentes y quemas de urnas que determinaron la suspensión de las elecciones provinciales.

