
Fue en la campaña por el gobierno porteño en 2003; el expresidente empezaba su carrera política y la actual precandidata ya tenía una extensa trayectoria; nadie pensaba que serían socios 20 años después
Cuando Mauricio Macri entró a la casa de Enrique “Coti” Nosiglia, en Arenales y Callao, lucía visiblemente ofuscado. Lo escoltaban su jefe de campaña y principal operador, Juan Pablo Schiavi, y Raúl “El Gringo” Carignano, uno de los integrantes de la mesa chica del embrionario macrismo. Apenas arrancó la conversación, el entonces titular de Boca Juniors, que daba sus primeros pasos en la arena política, encaró a Miguel Ángel Toma, mandamás del PJ porteño y lugarteniente de Eduardo Duhalde en la Capital. “¡Me jodiste!”, le achacó, en un tono ríspido. Lo responsabilizaba por la postergación de los comicios en la ciudad, una decisión que había dispuesto la jueza María Servini de Cubría a raíz de una presentación impulsada por Toma.
