
El Presidente se jacta de no aceptar al poder que controla la constitucionalidad de sus actos de gobierno; cuando las leyes afectan los intereses de los poderosos de turno, éstos no dudan en anularlas o desconocerlas
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Habían transcurrido casi cuatro décadas desde que en 1986 conseguimos la copa mundial. Con el nuevo triunfo, la Argentina es festejada en el mundo por el profesionalismo y por el talento de sus jugadores, virtudes que este gobierno ha desconocido, como ha ignorado los rasgos del mundo que nos toca vivir.
Por Liliana De Riz
