
Se atribuye el crimen al ERP y a las FAR, dos de las más activas organizaciones guerrilleras; fue cometido en la vía pública el 4 de abril de 1974, siete meses después del asesinato de José Ignacio Rucci
El universo de dirigentes sindicales fue un blanco frecuente de las organizaciones guerrilleras en los peores momentos de la década del 70. Siete meses después del asesinato del líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), José Ignacio Rucci, ultimado a balazos dos días después de las elecciones que consagraron por tercera vez como presidente a Juan Domingo Perón, cayó en una emboscada el gremialista Antonio Pedro Magaldi, secretario general de la CGT de San Nicolás, un dirigente surgido de la industria textil que tomó el timón sindical en el corazón de la zona obrera metalúrgica por excelencia.

