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Desde el balcón de la Casa Rosada, Isabel Perón quiso congraciarse con el sindicalismo peronista
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Los 70: la fiebre “nacionalista” de Isabel Perón

Poco después de la muerte de Perón, su viuda avanzó con la estatización de los surtidores de combustible de Shell y Esso, entre otras medidas destinadas a congraciarse con las organizaciones sindicales; las empresas petroleras debían suprimir “de inmediato” el logotipo y los emblemas de las compañías

Poco después de la muerte de Perón, su viuda avanzó con la estatización de los surtidores de combustible de Shell y Esso, entre otras medidas destinadas a congraciarse con las organizaciones sindicales; las empresas petroleras debían suprimir “de inmediato” el logotipo y los emblemas de las compañías

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“Sé ue muchos piensan que porque soy una mujer no puedo llevar el timón, pero tengo dos brazos y en una mano a Perón y en la otra a Eva Perón. Perón y Eva Perón sacrificaron sus vidas en aras y por amor al pueblo y yo me he comprometido con esta apariencia frágil, pero con mi férrea voluntad, a conducir los destinos de la patria para alcanzar la grandeza nacional”. Ese martes, el 27 de agosto de 1974, la flamante presidenta Isabel Perón le hablaba desde el balcón de la Casa Rosada a una multitud movilizada a la Plaza de Mayo por el sindicalismo peronista. El motivo, según la información oficial, era “la nacionalización del comercio de los productos derivados del petróleo”.