
Ana María González, de 20 años, colocó una bomba debajo de la cama del general Cesáreo Cardozo, en junio de 1976, en Belgrano; fue la mujer más buscada del país
La amistad que la militante montonera Ana María González forjó en el Normal 10, de Belgrano, con su compañera de curso Chela Cardozo, hija del jefe de la Policía Federal, el general de brigada Cesáreo Ángel Cardozo, le permitió establecer un vínculo de confianza y ese ardid le abrió puertas. Ambas cursaban el magisterio y eso facilitó que “Anita” ingresara una tarde sin despertar sospechas en el edificio de Zabala 1762, a metros de la avenida Luis María Campos y frente a donde hoy se encuentra la torre de la Universidad de Belgrano. Una vez por semana dormía en su casa. Y sus manos ejecutaron una de las acciones más impactantes de la violencia de los años 70.

