
El mandatario de Santa Fe se instaló en la ciudad ante la espiral de violencia en las calles; su diálogo con el Gobierno y los pedidos a Jorge Macri y Axel Kicillof; apoyó la eventual intervención de los militares
ROSARIO (enviado especial).-El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, atraviesa el momento más crítico de su gestión. A tres meses de la toma de posesión en la Casa Gris, enfrenta un reto mayúsculo: sostener su plan contra el narco y no ser avasallado por el crimen. Después de 24 horas de incertidumbre, Pullaro busca mantener el pulso tras la espiral de violencia y miedo que desató en las calles de Rosario su cruzada contra los integrantes de las bandas que están alojados en las unidades penales de Piñero y Coronda, que incluyó requisas sorpresivas a lo “Bukele”.
