
La Argentina vive en crisis permanente desde hace décadas, con interrupciones cada vez más breves; no basta solo con reducir el déficit para acomodar las piezas revueltas de nuestra economía
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Las causas inmediatas de esta crisis son conocidas. Sin ir más lejos, los últimos tres ministros de Economía, en línea con el programa con el Fondo, apuntaron a subir tarifas para reducir subsidios, acelerar la devaluación y endurecer la política monetaria para preservar reservas y contener la inflación, solo para chocar contra un gobierno abroquelado en subsidios y promesas de gasto –la última de las cuales (una moratoria que posterga la indispensable reforma previsional) acaba de agregar casi medio punto del PBI de gasto anual.
