
La expansión de mercados ilegales de bienes y servicios, desde celulares y autopartes hasta el más prolífico y rentable de drogas ilegales, y la incapacidad gubernamental de desarticularlos explica parcialmente la creciente organización del delito
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Desde la recuperación de la democracia, la Argentina viene sufriendo un proceso de deterioro sostenido en sus estándares de seguridad. En estos 40 años, sólo en 12 años se registraron bajas en la tasa general de delitos. En el resto aumentó, llegando hoy a victimizar al 32% de los hogares urbanos. Este impacto es socialmente transversal, ya que los grupos de ingresos medios y altos sufren más victimización, pero los pobres sufren más violencia.
Por Diego P. Gorgal

