
El gasto en prestaciones de la seguridad social representa el 44% del gasto primario de la administración pública nacional; diversos escenarios se presentan frente a los desafíos del nuevo gobierno
Cualquiera hubiera sido el resultado de las elecciones sería imposible pensar que el futuro gobierno pueda evitar una sustancial reducción del déficit fiscal, de manera más o menos gradualista, según el gusto y las posibilidades. Se trata de un paso inevitable para recuperar el crecimiento de la economía y reducir -también más o menos gradualmente- las tasas de inflación. Tampoco hay margen para postergar una reforma previsional que, aunque no ayude a ese ajuste en el corto plazo resulta indispensable para lograr mejoras sostenibles y efectivas en las políticas públicas. El gasto en prestaciones de la seguridad social representa el 44% del gasto primario de la administración pública nacional y el 36% del correspondiente al sector público nacional. Parece difícil pensar que aquel ajuste, de realizarse, no tenga impacto sobre estas prestaciones.

